La intención de libro es trasladar al lector en un viaje a través de muy diferentes aspectos de la historia y del mundo actual, que le permita mirarlos con ojos renovados, rompiendo además, si aquel lo desea, con el discurso cronológico que, forzosamente, impera en los libros de historia. Y es que, aunque también puede leerse linealmente, cada una de las cien infografías que componen la obra puede escrutarse en solitario, como un elemento que se autoexplica dentro del discurso global. El proceso: Conseguir sintetizar millones de años en un libro es una tarea vertiginosa, y para los autores ha supuesto la consulta de una bibliografía ingente, desde obras de historia y ciencias naturales, a informes económicos y gubernamentales. Pero más titánica todavía es la capacidad de plasmar ese caudal de datos en una serie de preciosas infografías, demostrando que el discurso visual ofrece valiosos recursos para bajar a tierra argumentos complejos.