Una de las razones por las que escribí este libro es
por el sorprendente asombro que experimentamos al contemplar el mundo natural. Por ejemplo, el topo dorado es el único mamífero iridiscente. Brilla literalmente
como el oro, pero es ciego y no puede percibir su propio resplandor. La otra razón era para exponer algo que todos sabemos: estas maravillas están en peligro de desaparecer y el tiempo para evitarlo se nos acaba».
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