Junto con la revolución política impulsada con el magnicidio del 30 de mayo del año 1961 también fueron revolucionadas otras áreas de la vida dominicana que, como la actividad de los partidos, reclamaron dedicación, talento, recursos materiales y confrontaciones. Industria, comercio, emprendimientos de todo tipo, artes, literatura, finanzas, educación, comunicaciones y deportes, para sólo referir unas cuantas tendencias, empezaron una expansión en algunos casos impresionante. Sin embargo, cuando se habla de revolución sólo se piensa en la guerra iniciada el 24 de abril de 1965. En realidad se trata de una revolución bastante más amplia y extendida, de la cual la política no fue más que una arista, muy ruidosa, por cierto.
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