¿Qué ha pasado con nuestras ciudades (y cómo podemos recuperarlas)?
Cada vez más gente siente que su ciudad se ha vuelto un territorio hostil. Casas que no hay manera de habitar, precios que no es posible pagar, espacios que ya no se pueden compartir, incluso conversaciones que ya no somos capaces de mantener. Las ciudades están dejando de ser comunidades de encuentro entre distintos para convertirse en productos. Las administraciones, obsesionadas por el éxito internacional, diseñan estrategias y marcas para atraer turistas e inversores y se olvidan de mejorar el día a día de los vecinos, fomentar un desarrollo económico más justo y facilitar una cultura accesible. La vida urbana se ve afectada, además, por el desdoblamiento de la realidad entre lo digital y lo físico, la polarización, la soledad y el envejecimiento de la población y la crisis medioambiental.