En los últimos dos siglos, el crecimiento económico ha liberado a a mucha gente de tener que luchar por su subsistencia y ha hecho que nuestras vidas sean más largas y agradables. Sin embargo, esta prosperidad también ha tenido un reverso: la destrucción del medioambiente, la homogeneización de las culturas locales, la aparición de nuevas desigualdades y la brecha tecnológica. Frente a ello, algunos ven en el decrecimiento la única salida. Sin embargo, abandonar la vía del progreso de la humanidad sería una locura. Lo llamamos crecimiento económico, pero lo que queremos decir realmente es una mejor calidad de vida.
«Qué tipo de crecimiento económico debemos perseguir, en qué medida y en beneficio de quién serán cuestiones cruciales en los próximos años, especialmente si continúa la tendencia actual de una mayor desigualdad y una creciente concentración de poder en unas pocas empresas tecnológicas. Este libro es una lectura imprescindible para cualquiera que esté interesado en estos decisivos debates».