Convoyes de mercantes atacados en mitad de la noche, aviones que salen de las nubes para sorprender a los submarinos en superficie, ataques con cargas de profundidad, naufragios, largos viajes por el Ártico o el Caribe, submarinos que aparecen donde menos se les esperaba tras la guerra, héroes, comandantes crueles, banderas piratas, tiempos felices y tiempos duros… todo esto y mucho más formó parte de la guerra submarina en la Segunda Guerra Mundial.
Obra de culto y de referencia que ha adquirido el estatus de clásico, 'Sueños de ácido' es una monumental historia social del LSD, un cautivador relato no solo de la contracultura y la psiquedelia, sino de la historia general contemporánea. Los autores nos ofrecen una crónica llena de sorpresas sobre la experimentación con alucinógenos por parte de la CIA y el Ejército de los EE UU y sobre la contracultura de los 60, y narran de manera muy convincente la historia de los protagonistas del ácido: Hofmann, Huxley, Leary, Ginsberg, Kesey y muchos más. Nos sumergen en el vibrante halo colectivo de unos tiempos que, a pesar de la CIA y la inteligencia militar, cambiaron Occidente para siempre, pues impregnan hoy casi cada faceta de nuestra cultura.
Un homenaje al niño que todos llevamos dentro y una invitación a recuperar la extrañeza ante el mundo.
A veces intentamos ver el mundo con mirada infantil. Al hacerlo, nos topamos con algunas preguntas fundamentales, esas preguntas que los pequeños se hacen sin miedo y que en cambio los adultos a menudo olvidamos o dejamos que queden ocultas tras el ritmo frenético de la actividad diaria. ¿Cómo responder cuando una hija quiere saber si sus padres la quieren tal como es, o si se esperaban otra cosa? ¿Cómo explicar qué son la vida y la muerte, por qué las piedras no sienten dolor y los animales no hablan? ¿Qué significa cumplir una promesa? ¿Qué representan los amigos imaginarios con los que jugamos de niños? La filosofía es esto: asombro y descubrimiento del mundo. Y las preguntas a veces cuentan incluso más que las respuestas.