¿Es verdad que Jesús nunca existió como muchos afirman? Y si se acepta su historicidad, ¿cómo sabemos qué fue lo que dijo o hizo verdaderamente? ¿Hay sistemas o métodos para averiguar qué es histórico y qué no en lo que se cuenta de Jesús? ¿Qué valor tienen en general textos, los evangelios, que se nos han transmitido sobre él desde tiempos remotos? O también, ¿cómo se puede obtener algo que se acerque a la verdad de tanto como se ha escrito sobre Jesús, en especial desde la época de la Ilustración? Y por fin, ¿por qué los estudiosos en general parecen rechazar arbitrariamente unos pasajes de los evangelios como «falsos» y aceptan otros como «verdaderos»?
Hay uno entre los pecados capitales tradicionales que quizá no debería figurar en la lista, porque muchas personas no lo han experimentado. Es capital, sin duda; pero no tan general como la soberbia, la lujuria, la gula o la envidia. La avaricia, en efecto, no es simplemente el deseo de posesiones, bienes, dinero, honras; hasta ahí se trataría más bien de codicia, no en el sentido original que tenía la cupiditas latina, sino entendida como solemos hoy en español: como un ensayo más o menos serio de empezar a ser avaro. La avaricia es más bien, como dice santo Tomás, immoderatus amor habendi; y esa inmoderación solo puede albergarla el que la está realizando.
Pedro Martínez de Luna, Benedicto XIII, el Papa Luna. Tres formas diferentes de nombrar a un mismo personaje que ha pasado a la historia como la obstinación personificada por la firmeza de sus convicciones frente a Roma. Pocos conocen la verdadera dimensión de quien realmente urdió la unificación territorial de España que vería la luz con los Reyes Católicos. Una figura intelectual, política, religiosa e incluso guerrera (porque la guerra, como en cualquier otro mandatario del siglo XV, sería fundamental en su pontificado) en cuyo pensamiento y en cuya obra observamos la estela del proyecto que la Orden del Temple diseñó para la cristiandad occidental.
Custodio del santo Grial, poseedor de toda una armada naval, precursor de los Borgia y valedor de los Trastámara, Benedicto XIII protagonizó la apasionante historia de la resistencia del papado de Aviñón frente a Roma durante el Cisma e hizo de la villa castellonense de Peñíscola el centro de las miradas de España y del mundo. Su personalidad, su profundo ideal y sus dotes estratégicas lo convirtieron en una temible amenaza para sus adversarios (a los que fue viendo morir uno a uno hasta Martín V) y en un nombre familiar y popular entre las gentes. Su legado, hoy difuminado, se expande por mil senderos y lo dibuja, junto con las crónicas, como el personaje quizá más determinante de la Baja Edad Media en todo Occidente.
En pocos ámbitos de la investigación sobre el Antiguo Oriente Próximo han tenido lugar, en los últimos años, cambios tan importantes como en el de la historia de Israel. Si antaño se creía poder aceptar en gran medida la imagen transmitida en los libros del Antiguo Testamento, actualmente no existe ninguna duda de que dichos libros tan solo ofrecen una imagen parcial de los acontecimientos históricos; y en muchos pasajes ni siquiera eso, pues se trata de textos teológicos que explican el presente remitiendo al pasado e intentando ofrecer orientación para el futuro. En esta obra se ofrece una reconstrucción crítica de la historia del antiguo Israel elaborada, ante todo, a partir de las fuentes epigráficas y arqueológicas del Antiguo Oriente. Artefactos como la estela de Merneptah y las tablillas de Amarna, ambas procedentes de Egipto, la estela erigida por Mesha, rey de Moab, o la correspondencia asiria se convierten en fuentes primarias para reconstruir los diversos periodos de la historia en que nació la Biblia y de la que también hablan sus libros. Bernd U. Schipper, biblista, teólogo y egiptólogo, es catedrático de Antiguo Testamento en la Universidad Humboldt de Berlín. Pertenece a la Iglesia Evangélica.
La obra «Biblia», mostrando con claridad las bases bíblicas de cada doctrina; lo que nos enseña la Biblia hoy acerca de los diferentes temas del cristianismo, y manteniendo al mínimo el uso de términos técnicos, nos hace ver cómo debemos comprender y aplicar a la vida cada una de esas doctrinas. Es un libro de lectura obligada para comprender los pasajes más destacados de las Escrituras, su Canon, el hecho de que toda la Biblia es la Palabra de Dios, y que sus enseñanzas fueron escritas para ser entendidas, la necesidad de las Escrituras y su suficiencia: contienen todo lo que Dios ha considerado necesario revelarnos. Escrito en un tono amistoso, «Biblia» apela tanto a las emociones y al espíritu como al intelecto, ayuda a superar ideas erróneas, a tomar mejores decisiones y a crecer espiritualmente.