Mike Wendling nos acompaña por los fangos digitales de internet para conocer dónde y de qué manera se ha gestado la llamada alt-right o dere¬cha alternativa: la nueva extrema derecha estadounidense, que fue decisiva en el resultado electoral de 2016, dando la victoria a Donald Trump. ¿Qué papel ha tenido este movimiento en algunos eventos de la historia contem¬poránea como el Charlottesville, el asalto al Capitolio o el asalto a la Plaza de los Tres Poderes de Brasilia? Conoceremos la fauna siempre diversa que conforma este indefinido movimiento: conspiranoicos antiglobalistas, artistas del ligue y neorreaccio¬narios. En un completo acercamiento a la cultura del meme y recorriendo los mapas digitales de la alt-right, pasando por lugares como 4chan o Breitbard, veremos de qué manera ironía y posverdad construyen la radicalidad de la nueva derecha global.
La digitalización avanza inexorablemente. Aturdidos por el frenesí de la comunicación y la información, nos sentimos impotentes ante el tsunami de datos que despliega fuerzas destructivas y deformantes. Hoy la digitalización también afecta a la esfera política y provoca graves trastornos en el proceso democrático. Las campañas electorales son guerras de información que se libran con todos los medios técnicos y psicológicos imaginables.
Los bots las cuentas falsas automatizadas en las redes sociales difunden noticias falsas y discursos de odio e influyen en la formación de la opinión pública. Los ejércitos de trolls intervienen en las campañas apuntalando la desinformación. Las teorías de la conspiración y la propaganda dominan el debate político. Por medio de la psicometría y la psicopolítica digital, se intenta influir en el comportamiento electoral y evitar las decisiones conscientes. El nuevo ensayo de Byung-Chul Han describe la crisis de la democracia y la atribuye al cambio estructural de la esfera pública en el mundo digital. También le da un nombre a este fenómeno: infocracia.
En este ameno y breve tratado que lleva por título El arte de tener razón -o, más propiamente, de «salirse uno con la suya» en las discusiones-, Arthur Schopenhauer (1788-1860) se propone explicar cómo podemos hacer que triunfen nuestras tesis al margen de su falsedad o su inconsistencia. Como explica el preparador del texto, Franco Volpi, en el ensayo que clausura el volumen («Schopenhauer y la dialéctica»), el fundador del pesimismo señala que no es lo mismo la verdad objetiva de una proposición y su aprobación por los que la discuten. Debido a la perversidad natural del ser humano, en las disputas cotidianas no se procura, en efecto, que la verdad salga a la luz, sino que cada contendiente se afana en que se le dé la razón. En este opúsculo Schopenhauer busca, con gran ingenio, asistir a los hombres en tal inclinación.