La idea de futuro a veces nos asusta con escenarios apocalípticos. En otras ocasiones, se ofrece como una oportunidad de redención, como si fuera posible resolver, más adelante y por arte de magia, todos los problemas del presente. En todo caso, las ilusiones nos alejan de lo que está a nuestro alrededor. En esta nueva colección de textos, Ailton Krenak nos provoca con la radicalidad de su pensamiento insurgente, que desplaza al sentido común e invoca la maravilla. Dice Krenak: «Los ríos, esos seres que siempre habitaron los mundos en diferentes formas, son quienes me sugieren que, si hay un futuro a pensar, ese futuro es ancestral, porque ya estaba aquí».
Un ensayo poético y personal cuya galería de alados protagonistas?mitológicos, divinos y terrenales? nos recuerda en sus diversasformas el poderoso vínculo entre la naturaleza humana y latrascendencia del mundo espiritual.áá Desde que aprendimos a pintar,los humanos hemos representado aves: en las cuevas prehistóricas deEuropa, en los sepulcros africanos, en las tumbas gélidas del Ártico.Los pájaros han encarnado a dioses y han inspirado a chamanes. Ellos,y por extensión todos los seres alados mitológicos, han sido eleslabón entre nuestro mundo y lo sagrado.á La literatura y el arte han utilizado a las criaturas aladas como imagen poética, metáfora delibertad u objeto de contemplación de la belleza pura. Los alados son, simbólicamente, los mensajeros entre lo divino y lo humano, unafiliación que desciende del espíritu a la carne. O, al revés, quedesde la tierra nos ayuda a despegar y nos impulsa hacia latrascendencia.