`Polichinela´ forma parte junto con `Autorretrato en el estudio´ de un conjunto de libros en los que Giorgio Agamben propone una autobiografía intelectual de profunda belleza y sinceridad.Este libro lleva el subtítulo Divertimento para los muchachos, que hace referencia al álbum de ciento cuatro tablas en las cuales Giandomenico Tiepolo, recluido en su villa de Zianigo, como Goya en la Quinta del sordo, ilustra la vida, las aventuras, la muerte y la resurrección de Polichinela. Pero ¿quién es Polichinela? ¿Es un hombre, un demonio o un dios? ¿Qué se oculta bajo su máscara negra, que jamás se quita? ¿Y qué relación existe entre la filosofía y la comedia? Así como Tiepolo al final de su vida, también Agamben parece anudar en la figura enigmática de Polichinela los diferentes hilos de su pensamiento en una suerte de imaginaria autobiografía filosófica. Acaso la comedia no sólo es más antigua y profunda que la tragedia, sino que es incluso más cercana a la filosofía, tan cercana que, como sucede en este libro, parece casi confundirse con ella.
Después de Filosofía en la calle, Eduardo Infante nos vuelve a citar en el ágora de la reflexión, el debate y las grandes preguntas.
La ética es una disciplina peligrosa y subversiva, capaz de cuestionar profundamente las normas establecidas. En la Antigua Grecia, era un ejercicio de pensamiento que se practicaba en las calles, pues todo el mundo tenía derecho a opinar. Ética en la calle pretende recuperar ese cuestionamiento de las creencias y los valores para crear una plaza pública virtual que permita a los lectores dialogar entorno a preguntas que nos formulamos hoy en día: explorar qué significa vivir una vida digna y buena, qué es el bien y el mal, cuáles son los límites que nos plantea la ingeniería genética o la inteligencia artificial, entre otros.
Cada capítulo plantea un reto filosófico y ofrece varias respuestas para fomentar el debate y la reflexión en colaboración con otros: ¿Un anciano con Alzheimer sigue siendo culpable por unos crímenes que no recuerda que cometió? ¿Es el género una invención social? Con la ayuda de los grandes pensadores de la ética y del mejor cine clásico, podremos evaluar las alternativas y juzgar cual de ellas es más justa.
Durante el siglo XX, las controversias sobre el funcionalismo en arquitectura oscilaron entre los polos de los hechos y los valores, y la tendencia moderna a ponderar los hechos sobre los valores fue muy polémica desde el principio. La premisa que ha motivado este libro es la desaparición del término «función» en los discursos arquitectónicos actuales y su caída en el desprestigio. En su lugar, preferimos hablar de performance, traducible como «comportamiento», «desempeño» o «rendimiento». Sin embargo, performance se ha vuelto un término tan polisémico, ambiguo y polémico como lo fue el término «función» en la modernidad: es un significante vacío que debe repensarse junto a su contraparte crítica, la «representación», que es vista hoy con la más alta suspicacia.