¿Qué significa tener una buena vida? Para ofrecer una respuesta original a esta pregunta tan antigua y propia del ser humano, el joven filósofo convoca a pensadores antiguos y modernos y acude a dos de sus mayores aficiones, aparentemente muy alejadas: la filosofía y el ejercicio físico.
Sandel revela que la plenitud proviene de nuestra inmersión en actividades intrínsecamente gratificantes, en esos momentos que nos dejan absortos, y en construir una vida coherente en torno a ellos. En el centro de su visión están la idea de la vida como un viaje y la convicción de que nuestra obsesión por alcanzar metas nos aleja de aquellas tres virtudes fundamentales que nos permiten hacer realidad el ideal de vivir el momento y estar plenamente presentes en lo que hacemos.
Para ilustrar la lucha por alcanzar estas virtudes, Sandel recurre a la literatura, el cine y la televisión, pero también a sus propias experiencias y retos (entre estos su sorprendente récord Guiness de mayor número de dominadas en un minuto). Sandel vuelve la filosofía accesible a todos aquellos lectores que, de maneras muy diversas, luchan con la tensión entre lograr sus objetivos y aceptar lo que les ha dado la vida.
El presente libro explora las ideologías surgidas a lo largo del tiempo cuyo fin había sido, teóricamente, solucionar los problemas del país, tanto coyunturales como estructurales. Aun siendo un trabajo profundamente riguroso, en ningún caso tiene afán de exhaustividad, sino de brindar al lector nociones sobre corrientes de pensamiento, no solo políticas, de los españoles que han reflexionado sobre su patria con fines reformistas. Un punto de partida excepcional, con abundantes sugerencias bibliográficas, para abrir nuevos estudios a propósito de la cuestión.
La Roma imperial fue un estado guerrero. El Coliseo (inaugurado en el año 80 d.C.) fue el monumento de Roma a la guerra. Como una catedral de la muerte, se alzaba sobre la ciudad e invitaba a sus ciudadanos, 50,000 a la vez, a presenciar juegos gladiatorios asesinos. Ahora es visitado por dos millones de personas al año (Hitler estuvo entre ellos). Dos destacados historiadores clásicos cuentan la historia del mayor anfiteatro de Roma: cómo se construyó; los juegos gladiatorios y otros eventos que se celebraron allí; el entrenamiento de los gladiadores; los espectadores que disfrutaban de los juegos, los emperadores que los organizaban y los críticos; y la extraña historia posterior: el Coliseo ha sido fortaleza, almacén, iglesia y fábrica de pegamento.