Venerado desde el siglo V a.C., El arte de la guerra es algo más que un clásico de la literatura universal: es un estratégico manual de vida en el que se han inspirado los grandes dirigentes, generales y políticos de todos los tiempos. Atemporales y sabias, las enseñanzas de Sun Tzu pueden aplicarse para triunfar en cualquier ámbito (política, negocios, relaciones personales, autodisciplina…).
Traducida por primera vez del chino al español en sus más de dos mil años de historia, en estas páginas se encuentra la edición definitiva de una obra imprescindible que sigue hipnotizándonos generación tras generación, y que nos abre los ojos a conceptos que van mucho más allá de la guerra o la batalla: el liderazgo y la gestión de grupos humanos, el éxito y el coste de nuestros esfuerzos y los elementos que conforman la auténtica sabiduría de un buen líder.
Desde la creación del mundo hasta la visión de la última gran batalla en el día del Ragnarok, encontramos en las leyendas y los mitos nórdicos infinidad de aventuras, magia y hazañas heroicas. Las historias sobre los viajes de Odín, el portentoso martillo de Thor, la muerte de Baldur o los pretendientes de Freya, entre otras, se hilan en un relato emocionante sobre los dioses y gigantes que reinaron en el gélido norte de Europa. El culto a las deidades paganas de estos pueblos, también llamados vikingos, se mantuvo hasta bien entrada la era cristiana en Escandinavia e Islandia, pero sus mitos, a diferencia de los de la antigua Grecia, se registraron por escrito siglos después de que esos territorios se convirtieran al cristianismo. Sin embargo, en la misma medida y aunque menos estudiadas que los dioses del Olimpo, sus figuras mitológicas han tenido una gran influencia en la cultura occidental; podemos afirmar que los nombres de Odín y Thor, Freya y Loki nos resultan familiares gracias a este libro.
La génesis, ejecución y secuelas del día D a través de los ojos del propio Winston Churchill.
Al amanecer del 6 de junio de 1944, el desembarco de la mayor armada de buques jamás reunida comenzó a las 6:30 horas. Durante la noche, los paracaidistas aseguraron el flanco oriental de la zona de desembarco, mientras que otras Divisiones Aerotransportadas estadounidenses protegían el flanco occidental para evitar contraataques alemanes. Cuando Gran Bretaña se despertó con la noticia del desembarco, la declaración formal ante la Cámara de los Comunes recayó sobre su Primer Ministro, Winston Churchill. Aunque Churchill era consciente de la enorme responsabilidad que tenía para con los soldados británicos y los civiles franceses, y aunque sabía que sus oponentes políticos cuestionarían su liderazgo, apenas compartirá las conversaciones, los pensamientos más íntimos, las deliberaciones y las decisiones que ha estado tomando y que seguirá tomando en este día. Todo pende de un hilo. El Día D de Churchill ofrece exactamente esa historia viva, una oportunidad sin precedentes para que los lectores vivan la Invasión de Normandía como la vivió el propio Bulldog británico.