Cuando las mayores maldades las comente gente que cree hacer el bien
Una nueva epidemia ha llegado a nuestras sociedades: la hipermoralización. Ha traído consigo linchamientos públicos, tribalismo ideológico y ataques a la libertad de expresión. Y todo ello en un enorme clima de polarización política, en un «ellos frente al nosotros», donde una espiral de virtud imparable nos exige cada vez mayores niveles de corrección, y la cual se ha manifestado en la cultura de la cancelación, la sociedad del victimismo, la indignación continua en redes sociales y el postureo.
Tal y como describe en este libro el psiquiatra experto en biología evolucionista Pablo Malo, la tecnología y sus distintas herramientas, como las redes sociales, se ha convertido en una máquina al servicio de la indignación moral. Las redes sociales se aprovechan de nuestros instintos morales igual que la pornografía en Internet se aprovecha de nuestros instintos sexuales y, por si fuera poco, otros cambios tecnológicos y de estilo de vida han hecho que la religión tradicional haya perdido terreno como marcapasos moral.
¿Alguna vez has pensado cuántos habitantes tendrá la Tierra en 2050? ¿Puede decirse que la población posee fecha de caducidad, por el riesgo anunciado de una explosión demográfica? ¿Está Europa realmente amenazada por la migración musulmana? ¿Qué papel desempeñará el cambio climático en el destino de la humanidad? ¿Morirá de viejo el pueblo chino? ¿El futuro pertenece a las mujeres?
Guerras, hambrunas, catástrofes naturales, epidemias… la historia humana ha estado marcada hasta nuestros días por eventos trascendentales que han modelado el mundo y nuestra presencia en él. Tras un siglo XX especialmente convulso, y tras alcanzar un crecimiento poblacional sin precedentes, el planeta reclama ahora dar respuesta a otros insólitos desafíos, como la disminución de la natalidad, el aumento de la esperanza de vida, los movimientos migratorios, la urbanización acelerada, la urgencia climática o el envejecimiento de la sociedad.
En este lacónico y elocuente ensayo, el reconocido demógrafo Rafael Puyol Antolín radiografía la evolución y el estado actual de la población mundial de un modo tan riguroso como accesible, abordando los principales mitos y las grandes incógnitas y extrayendo valiosísimas conclusiones de la observación y los datos.
El orientalismo fue y sigue siendo un ambiguo concepto añorante, dramático, a veces perverso, sobre un mundo mágico y elitista, siempre al borde de su destrucción. Nació en un carmen granadino, se extendió por la Europa femenina de los salones y se remodeló con los cuentos de las "mil y una noches". Después del "shock" de la invasión napoleónica de Egipto, el orientalismo impuso la perspectiva de cartógrafos y académicos que acompañó al imperialismo colonial, lo justificó tanto como canalizó la rebelión personal y colectiva contra la imposición de las normas morales hipócritas occidentales. El orientalismo es, en fin, un caleidoscopio de poder, sueños, pesadillas y subversión.