Ningún hombre es una isla, dijo el poeta. Pero una isla puede convertirse en las personas que la han buscado, imaginado, padecido o conquistado. Envueltas por el mar, esa metáfora del infinito, en las islas la experiencia humana alcanza sus más altas cotas de utopía y barbarie. Como un explorador antiguo, Ernesto Franco propone en este libro anfibio —mitad verdadero y mitad fantástico— un fascinante islario donde confluyen la novela de aventuras, el tratado antropológico, la historia natural y la crónica bélica. Y lo hace a través de los relatos hipnóticos que va desgranando el Pilota, un lobo de mar aficionado al ron y al tabaco que posee la sabiduría de aquél que ha surcado todos los océanos y desembarcado en todos los puertos.
Como quien encuentra un mensaje en una botella confiado al capricho de las aguas, el lector hallará en estas páginas un compendio inagotable de fábulas isleñas: el mito del laberinto de Creta; el misterio de las estatuas de la Isla de Pascua; las correrías de los piratas en Tortuga; las fugas imposibles de Alcatraz; el asombro de Darwin en las Galá-pagos… Y descubrirá que las islas no son sólo puntos en un mapa sino un territorio de la mente, una invitación al viaje a través de las palabras y la fantasía.
Las Cartas de la prisión de Rosa Luxemburgo abarcan más de dos décadas –de 1896 a 1919– y componen el retrato íntimo y político de una mujer excepcional: revolucionaria marxista, pensadora libre, observadora incansable incluso tras los muros del encierro. Desde contextos históricos diversos y distintas prisiones, Luxemburgo escribe con una claridad fulgurante sobre política, pero también sobre literatura, naturaleza, amistad, amor y deseo. A veces se sorprende de su propia fortaleza: de ese impulso vital que persiste, incluso en condiciones extremas, en un cuerpo frágil y castigado. Y, pese a todo, conserva intacta su capacidad para percibir la belleza. Mira el mundo con una mezcla única de ternura, ironía y obstinación. Esta edición, cuidadosamente prologada, recupera una voz compleja y libre, que se resiste tanto al olvido como a la mitificación. Leer hoy estas cartas no es solo un gesto de memoria: es una declaración. Porque Rosa Luxemburgo aún nos interpela con su alegría radical, su ética insobornable y su defensa feroz de la libertad.
Una reivindicación de la feminidad a través de los iconos culturales más castigados.
De pequeña, Noemí aprendió que ser hiperfemenina equivalía a ser frívola, mala o, directamente, una amenaza. Desde Pamela Anderson hasta Britney Spears, pasando por Jessica Rabbit o La Veneno, Noemí López Trujillo defiende todo aquello que históricamente se ha tachado de superficial y perverso, y lo entrelaza con su propia historia: una infancia como testigo de Jehová, una adolescencia convulsa y su experiencia como madre.
Cautivada por las figuras femeninas pop más problemáticas, también creció leyendo los relatos bíblicos que advertían acerca de mujeres peligrosamente seductoras como Jezabel y Salomé, y sobre la furia y la monstruosidad de criaturas como las harpías y las sirenas. Por eso, este libro es una defensa lúcida y desacomplejada de lo femme en todas sus formas.
A medio camino entre el ensayo cultural y el relato autobiográfico, Me dibujaron así desmonta los discursos que reducen la feminidad a una forma de sumisión. En un mundo acostumbrado a teorizar sobre la masculinidad, este libro es una reflexión acerca de cómo la cultura de la violación se asienta precisamente sobre el odio a lo femenino, así como una celebración de todo aquello considerado 'de chicas'.