El relato humano de estas valiosas mujeres que, sin pretenderlo, han protagonizado el verdadero me too del feminismo en España
La historia personal de las ganadoras de la Copa del Mundo de fútbol. Los obstáculos a los que se enfrentaron desde niñas, las numerosas situaciones de desigualdad y descrédito que tuvieron que superar y los vínculos de hierro que crearon para que todo su esfuerzo desembocara en el éxito que hoy conocemos. El ejemplo vital de unas deportistas que siguieron luchando para alcanzar sus metas y que, en cuanto obtuvieron el merecido reconocimiento, supieron ejercerlo en favor de la sociedad.
¿Sabías que el islam medieval consideraba el lesbianismo una forma de amor superior?
¿Conoces a Estebanía de Valdaracete, el hombre intersex que retó a duelo a varios oficiales de Carlos V y a todos los ganó?
¿Tenías idea de que uno de los enterramientos conjuntos más antiguos de dos hombres está documentado en la península ibérica hace más de 3.500 años?
Esta es una historia de desviados: del marica, de la lesbiana, del sodomita, del invertido, del travesti, del hermafrodita…; aquellos que desafiaban la norma del deseo, el género o el sexo. Se podría decir que es la historia LGTBIQ+ de España desde mucho antes de que existieran esas siglas o incluso España. En este viaje, que empieza en la Prehistoria y nos lleva hasta la actualidad, conoceremos a quienes no suelen aparecer en los libros: los desviados que vivieron, burlaron las normas y tejieron redes y espacios propios.
Con las cámaras de los teléfonos convertidas en apéndices humanos generamos muchas más imágenes de las que podemos consumir, imágenes que nos someten y ante las que, a veces, no queda más que sublevarse. Imágenes que nos degluten y a las que de vez en cuando conviene deglutir. Imágenes que, bajo la alfombra inabarcable de las millones de reproducciones, casi siempre nos ocultan los imaginarios de esta era, que empezó con la nueva derecha poniendo a volar la cabeza sin cuerpo de Lenin sobre el cielo de Berlín y se alarga hasta un presente en el que la nueva izquierda ha echado a cabalgar el cuerpo sin cabeza de Franco en el suelo de Barcelona.