Como un Dios ubicuo, los algoritmos están colonizando todos los ámbitos de la experiencia humana. Desde la estética de los restaurantes de moda hasta la creación literaria, pasando por las amistades, la música que escuchamos y los contenidos de TikTok, Netflix e Instagram, las recomendaciones basadas en la extracción de datos influyen cada vez más en nuestros gustos e intereses. Las plataformas digitales prometen una oferta personalizada, pero lo cierto es que en muchos sentidos la cultura que consumimos y producimos se ha vuelto genérica, insípida y conformista: para todos y para nadie. De ahí que urja preguntarse: ¿qué libertad nos queda cuando las opciones se eligen previamente en nuestro nombre? ¿Cómo podemos sustraernos al poder del algoritmo?
¿Qué impacto personal tuvo para los soviéticos la caída del socialismo, qué reacciones suscitó en la gente de a pie lo que parecía indestructible? ¿De qué manera se reflejó ese desplome en el arte, en el humor y en el día a día de una población que vivía atrapada en el sueño comunista? Yurchak expone las profundas trasformaciones que la Unión Soviética sufrió durante los estertores de la perestroika y, mediante un pormenorizado análisis de chistes, sátiras, espectáculos y costumbres populares propias de ese momento decisivo, da cuenta de la particular manera en que los soviéticos afrontaron los traumáticos cambios: suspendiendo la fe inquebrantable que tenían en la eternidad del socialismo y abriendo horizontes nuevos que aún no comprendían.
En La patología de la normalidad Erich Fromm centra toda su atención a un asunto de vital importancia en el pensamiento actual: la salud mental y su vínculo con el sistema económico dominante.
Sometiendo a un análisis radical los difundidos intereses y las pasiones que gobiernan la conducta de la sociedad, Fromm intenta relacionarlos con las exigencias económicas y sociales para llegar a entender los rasgos de carácter que podemos desarrollar como consecuencia de un proceso de adaptación a nuestras realidades.
De este modo, el autor aplica el método psicoanalítico a la patología del hombre «normal» y socialmente adaptado y descubre que lo que beneficia al funcionamiento del régimen económico actual resulta ser nocivo para la salud mental del hombre. En el núcleo de este padecimiento de lo normal se encuentra la creciente incapacidad de las personas para relacionarse por sí mismas con la realidad. La consecuencia es una amplia crítica que desemboca en una reclamación programática de una nueva ciencia humanista.