La visión sobre China de una de las grandes figuras de la política internacional en la segunda mitad del siglo XX y Premio Nobel de la Paz.Cualquier intento de comprender el futuro papel de China en el mundo comienza con el reconocimiento de su historia: ningún otro país puede reivindicar una relación tan poderosa con su pasado y sus principios tradicionales, y son muy pocas las sociedades que han alcanzado una dimensión y una sofisticación comparables.Henry Kissinger fue el gran artífice de la apertura de China al mundo con su visita en 1971 como secretario de Estado, y la preparación de la que al año siguiente llevaría a cabo el presidente Nixon. Desde entonces, la relevancia de China en el mundo no ha dejado de crecer. Kissinger ha ayudado a configurar las relaciones de China con Occidente, y ha escrito por fin la historia de un país que conoce íntimamente.En este libro, Kissinger revisa los episodios clave de la política internacional china desde la época clásica hasta nuestros días y examina su estrategia diplomática en momentos tan fundamentales como los primeros encuentros entre el país asiático y las modernas potencias europeas, la creación y el colapso de la alianza chino-soviética, la guerra de Corea, el viaje histórico de Richard Nixon a Pekín y las tres crisis en el estrecho de Taiwán.
Gengis Kan construyó un imperio terrestre formidable, pero jamás cruzó el mar. Sin embargo, cuando su nieto Kublai Kan conquistó la totalidad de China y fundó la dinastía Yuan, hizo lo que nadie esperaba: lanzó su imperio al océano, creó la armada más poderosa del mundo y transformó China en una potencia marítima global.
Kublai Kan es uno de los personajes más fascinantes de la historia. Llevó a matemáticos islámicos a su corte, donde inventaron la cartografía moderna y aprendieron a medir los astros. Transformó la mayor masa continental del mundo en un imperio unificado y económicamente próspero gracias a la invención del papel moneda. Lanzó una invasión contra Japón, fundó la ciudad de Xanadú e hizo de China el centro político de Asia al convertirla en un imperio marítimo. Sus barcos, de un tamaño y una tecnología que Europa tardaría siglos en igualar, prefiguraron las grandes expediciones de Zheng He en el siglo XV.
Hubo un tiempo en que los hombres cruzaban océanos en barcos de vapor, creían en Dios, en el Estado y en la ducha fría. No porque fueran espartanos, sino porque no tenían más remedio. Hoy, en cambio, somos incapaces de sobrevivir sin un té matcha con leche de soja, sepultamos nuestras arrugas bajo toneladas de filtros digitales y debatimos sobre la opresión estructural desde un iPhone de 1.200 euros. Algo se ha ido al carajo en muy poco tiempo.
En los dos tomos que componen Los engranajes de Occidente, Fabián C. Barrio analiza desde una perspectiva psicosociológica el declive de una civilización que ha pasado de alzar catedrales a cancelar panaderos. Del humanismo al algoritmo. Del sacrificio a la sobreexposición emocional. Hoy asistimos al auge de la cultura woke y su perpetua batalla con la realidad tangible, a la resurrección kitsch de las ultraderechas con su dorado tupé, a los nacionalismos que brotan donde ya no queda ni nación ni sentido de pertenencia, a la manipulación política descarada y constante, y a las redes sociales como nuevo teatro de sombras, donde todos actuamos pero nadie vive de verdad.
Un viaje poético por las orillas del río Ouse, donde Olivia Laing entrelaza naturaleza, historia y literatura en un relato cautivador sobre la memoria, el paisaje y la humanidad.
Una mañana de verano, más de sesenta años después de que Virginia Woolf se ahogara en el río Ouse, Olivia Laing emprende el camino que recorre sus orillas, desde el punto en el que nace hasta llegar adonde confluye con el mar.
A lo largo de su paseo, Laing reflexiona sobre el papel que desempeñan los ríos en nuestras vidas, persiguiendo el rastro que han dejado sus intricados cursos en la literatura, la mitología y el folclore.
Poético y conmovedor, Por el río es un apasionado estudio de cómo la historia reside en el paisaje y cómo los fantasmas nunca abandonan del todo los lugares que amaron.
La historia definitiva de las dos Coreas, desde el siglo XIX hasta la actualidad.
Corea es una nación dividida. Corea del Sur es una democracia vibrante, la décima economía del mundo y cuna de una cultura con creciente influencia internacional. Corea del Norte, en cambio, está gobernada por el régimen más autoritario del planeta, es un país pobre en una región próspera y es conocida principalmente por el culto a la personalidad en torno a la familia Kim. Sin embargo, ambas Coreas comparten una apasionante historia común.
En este libro, basado en décadas de investigacion, los expertos en geopolítica Ramón Pacheco Pardo y Victor D. Cha exploran la historia de la Corea moderna, desde finales del siglo xix, pasando por la ocupación japonesa y la guerra y división durante la Guerra Fría, hasta la actualidad. Un pequeño país atrapado entre las mayores potencias del mundo —como China, Japón, Rusia y Estados Unidos—, el destino de Corea siempre ha estado estrechamente ligado a su geografía y a la fortaleza de su liderazgo y sociedad.
Esta es una historia fundamental de una región clave del mundo que explica la evolución de las identidades de Corea del Norte y del Sur, tan diferentes entre sí, y explora qué futuro les espera a ambas, y también al mundo.
Descubre el poder y la influencia de tres mujeres extraordinarias que desafiaron las convenciones de su tiempo y marcaron el destino del Imperio romano.
Livia, Julia Domna y Gala Placidia fueron tres mujeres excepcionales en la historia de Roma. Livia, esposa del emperador Augusto, fue su consejera más cercana e influyó en decisiones cruciales, facilitando la sucesión de su hijo Tiberio. Julia Domna, esposa de Septimio Severo, destacó por su vasta cultura y carisma, influyendo en la administración del poder y promoviendo un renacimiento cultural en el Imperio. Gala Placidia, hija de Teodosio I, vivió durante las invasiones bárbaras, primero como reina de los visigodos y luego como esposa del emperador Constancio III. Como regente de su hijo Valentiniano III, gobernó con astucia, manteniendo la unidad del Imperio. Estas emperatrices simbolizan diferentes etapas de la historia romana y demuestran que las mujeres desempeñaron un papel político decisivo en el destino de Roma.