Quimera y derrota. Canon, ideología e identidad en la poesía española contemporánea reúne trabajos que analizan la poesía española contemporánea desde una perspectiva renovada de la historia literaria. El objetivo es investigar la lírica española contemporánea a partir del cruce de tres ejes conceptuales (canon, ideología e identidad) desde la consideración global del uso de la poesía como documento histórico. Se atiende el texto poético contemporáneo desde una perspectiva múltiple que tiene en cuenta la relación que establece el discurso poético con las series históricas que conforman otros discursos (artísticos, ideológicos y culturales), y que revisa las bases sobre las que se fundamenta el canon poético contemporáneo conformado históricamente, pero que también atiende a las múltiples manifestaciones y construcciones de la ideología, conformando modelos diferenciados de compromiso, y que indaga en las construcciones identitarias y autoriales de género, sujeto o clase social, que se constituyen en el texto, y las relaciones interdiscursivas que se derivan de ello. El presente volumen abarca desde Antonio Machado a Miriam Reyes, pasando por la poesía inédita del exilio de Pedro Salinas, la comprometida de Angelina Gatell, la canción de autor y la poesía en el medio siglo, la conformación de Nueve novísimos como antología-manifiesto, los últimos libros de Joan Margarit, la figura de Pere Gimferrer en el litigio entre autonomía literaria y comunidad nacional, la obra de Aníbal Núñez y Leopoldo Alas Mínguez o la memoria colectiva en Isabel Pérez Montalbán. Este libro continúa la reflexión desarrollada en La poesía como documento histórico. Poesía e ideología en la España contemporánea (2018) y La llama y la flecha. Ideología y documento histórico en la poesía española contemporánea (2019).
Por lo general, la naturaleza suele revelarse como algo fascinante a pesar del cambio climático, pero a veces lo hace, asombrosamente, a causa de él. Algunos lagartos abaniquillos (del género "Anolis"), por ejemplo, han ampliado las almohadillas de los dedos para agarrarse mejor a los árboles debido a la creciente frecuencia de los huracanes. Las poblaciones del calamar de Humboldt van en aumento porque la temperatura elevada del agua altera de tal modo su desarrollo que los pescadores los confunden con otra especie y los devuelven al mar. Las flores silvestres que Thoreau conoció en Walden Pond florecen ahora varias semanas antes en primavera, y hay aves que él jamás contempló por allí y hoy se han convertido en residentes permanentes porque migran desde el sur a medida que aumenta la temperatura. En "Lagartos huracanados y calamares plásticos" Thor Hanson explora los extraordinarios medios a través de los cuales las plantas y animales están respondiendo a la crisis climática: moviéndose, adaptándose e incluso evolucionando. Este libro es un relato de esperanza, resiliencia y riesgo; un retrato inolvidable del cambio climático y del enmarañado tejido que conforma la vida: la historia natural fundacional de un tiempo antinatural.
Puede que hoy sintamos más intensamente bajo nuestros pies el temblor de la destrucción de los monumentos. Movimientos como "Black Lives Matter", las justas reclamaciones de los descendientes de pueblos colonizados o las luchas por la memoria histórica tras las dictaduras del siglo XX han exigido reparaciones simbólicas que a menudo pasan por intervenir, retirar o demoler estatuas de personajes y acontecimientos heroificados por una sola versión de los hechos. Sin embargo, como nos invita a reconocer aquí Mauricio Tenorio, el subir y bajar de los monumentos es tan viejo como la propia historia. La auténtica novedad reside en el flamante monumento de nuestra era: el "selfie", la imagen que, gracias a la magia de las redes sociales, pretende congelar el gesto de destrucción como un acto monumental que rinde honores a la verdadera justicia y al definitivo progreso, y que ofrenda los escombros del presente en los altares de un futuro mejor, más ético y puro. Pero basta meter las manos en el barro del pasado para convencerse, con el autor, de que la historia no es sino una sucesión de infamias, y nada en ella nos indica que el porvenir tenga la capacidad de conjurar sus males. Frente al gesto reductor y estéril de la destrucción, Mauricio Tenorio propone buscar refugio en la ironía para alumbrar, con una buena dosis de autocrítica, la posibilidad de una relación con la historia que permita hacer cuentas con aquello que incomoda políticamente, mirándolo cara a cara. Repensando nuestros usos del discurso histórico y del espacio público, y, sobre todo, desmitificando sus poderes, tal vez podamos ofrecer a nuestra generación y a las que vengan algo más que ruinas.