El Gran Gatsby de Francis Scott Fitzgerald cumple cien años y Rodrigo Fresán invita a su celebración con este pequeño manual de instrucciones para descubrirlo o redescubrirlo.
Aquí, los secretos de su escritura, las fiestas desenfrenadas, los negocios turbios, el amor turbulento, la amistad hasta la muerte, las películas, la posibilidad o la imposibilidad de repetir el pasado, los blues de su autor y all that jazz que lo consagró como clásico indiscutible y cada vez más grande Gran Novela Americana.
Comte concibió que las sociedades son sistemas organizados, cuyo un orden interno se corresponde con la etapa histórica que estas atraviesan. Así, el progreso para cada sistema organizado o sociedad lo determina ese orden y consistirá en adoptar los cambios que garanticen su reproducción y aquellos otros que aumenten su productividad y crecimiento. Además, supondrá reconducir las opiniones de los individuos y reprimir sus deseos para transformarlos en fuerza de trabajo productivo.
Manuel Martín Serrano, científico español de prestigio internacional, analiza en su Comte el conjunto de la obra del fundador de la sociología y muestra cómo en ella se anticipa tanto a la cibernética como al psicoanálisis. Con ello, el autor expone cómo Comte se adelantó más de dos siglos a los desarrollos actuales de ingeniería social, y cómo contribuyó a la deshumanización en las Ciencias Sociales.
En 1972, partió de Montevideo, con destino a Santiago de Chile, un avión Fairchild Hiller FH-227 de las fuerzas aéreas uruguayas en el que viajaba el equipo de rugby Old Christians y sus acompañantes. Sin embargo, les aguardaba un destino muy distinto del que habían proyectado. Las infernales condiciones climatológicas determinaron la catástrofe y el aparato se estrelló con los Andes.
En 1972, partió de Montevideo, con destino a Santiago de Chile, un avión Fairchild Hiller FH-227 de las fuerzas aéreas uruguayas en el que viajaba el equipo de rugby Old Christians y sus acompañantes. Sin embargo, les aguardaba un destino muy distinto del que habían proyectado. Las infernales condiciones climatológicas determinaron la catástrofe y el aparato se estrelló con los Andes.
Solo dieciséis de los cuarenta y cinco pasajeros que viajaban en el avión sobrevivieron al accidente y a los casi tres meses de indescriptibles rigores que sufrieron a consecuencia del hambre, el frío y el dolor. Sin otras provisiones, se vieron obligados a enfrentarse al horror de alimentarse con la carne de sus compañeros muertos, en un acto desesperado por conservar la vida.