Los textos que aquí ofrecemos, publicados por primera vez traducidos del latín al español, constituyen el primer debate en la historia sobre el derecho a la libertad religiosa. Sus protagonistas son dos ilustres exponentes, uno cristiano y otro pagano, de las dos religiones que luchaban por el control religioso y político en la época final del Imperio Romano: el famoso y culto senador romano Símaco (+397) y el obispo San Ambrosio de Milán (+402). Este debate del año 382 sobre la retirada o permanencia en la Curia, sede del Senado de Roma, del denominado Altar de la Victoria, es el más antiguo y más famoso sobre un tema que sigue siendo objeto de discusiones enfrentadas en el mundo actual, la tolerancia religiosa. Ambos interlocutores manipulan los argumentos para ponerlos al servicio de sus respectivos intereses como si de una disputa entre partidos políticos se tratase. El debate sobre la tolerancia religiosa, de incuestionable actualidad, es inseparable de la pregunta por la forma de alcanzar la verdad, si es que tal cosa es posible.
El arte estoico: Sabiduría de Epicteto para una vida plena es una guía indispensable para quienes buscan vivir una vida más intencional y virtuosa. Basado en las enseñanzas de Epicteto, uno de los más grandes filósofos estoicos, este libro destila una sabiduría atemporal que ha influido en líderes, atletas y pensadores a lo largo de la historia. Los principios estoicos de aceptación racional, virtud inquebrantable y resiliencia clara ofrecen una claridad profunda para navegar las complejidades de la vida moderna. Este libro presenta las enseñanzas de Epicteto de manera accesible, acompañadas de reflexiones estimulantes que conectan estos principios estoicos con el mundo actual. Ya sea que seas nuevo en el estoicismo o busques profundizar tu comprensión, este libro sirve como una guía para vivir con virtud y una fuente de valiosas perspectivas modernas. Es un compañero esencial para quienes buscan tanto orientación práctica como profundidad filosófica en su vida diaria.
En estas páginas, Diego S. Garrocho no arma una defensa de la prudencia ni de las buenas maneras en política, sino la constatación de cómo en un contexto atravesado por irracionales identitarismos y juegos de posición, la moderación es, sobre todo, un acto de valentía.