Ocho décadas después de Colón, un español llamado Legazpi triunfó donde Colón había fracasado. Navegó hacia el oeste para establecer un comercio continuo con China, entonces el país más rico y poderoso del mundo. En Manila, ciudad fundada por Legazpi, la plata de América extraída por esclavos africanos e indios, se vendía a los asiáticos a cambio de seda para los europeos. Fue la primera vez que bienes y personas de todos los rincones del mundo estaban conectados en un único intercambio mundial. Así como Colón creó un nuevo mundo biológicamente, Legazpi y el imperio español al que sirvió crearon un nuevo mundo económicamente. En esta historia Mann descubre el germen de las disputas políticas más feroces de la actualidad, desde la inmigración hasta la política comercial y las guerras culturales. En 1493, Mann ha vuelto a ofrecer a los lectores una interpretación científica reveladora de nuestro pasado sin igual en su autoridad y fascinación
Antes de que una bomba acabara con su vida en el verano de 1980, Walter Rodney había creado un poderoso legado. Su obra fundamental, Cómo Europa subdesarrolló a África, aportó una nueva perspectiva marxista sobre el subdesarrollo del sur global que iba mucho más allá del enfoque aceptado hasta entonces. Un excelente estudio para comprender la dinámica de las relaciones contemporáneas de África con Occidente y una ambiciosa obra maestra de análisis político, económico e histórico, en la que se detallan las repercusiones de la esclavitud y el colonialismo en la historia del capitalismo internacional. Rodney defiende sin ambages que el subdesarrollo africano no es una característica natural de la geografía, sino un producto directo de la extracción imperial del continente, una práctica que continúa hasta el presente. Meticulosamente investigado, Cómo Europa subdesarrolló a África ha sido considerado uno de los libros del siglo XX más aclamados sobre el desarrollo africano y la teoría poscolonial y sigue siendo en la actualidad un estudio de inquebrantable relevancia sobre la llamada «gran divergencia» entre África y Europa, así como un recurso clarividente para comprender la multiplicación de la desigualdad global en la actualidad. Esta edición incluye un sorprendente prólogo de Angela Davis, que plantea duraderas contribuciones a una práctica revolucionaria y feminista del antiimperialismo.
Insisten en que son solo un grupo de amigos, pero canalizan millones de dólares a través de corporaciones libres de impuestos. Afirman desdeñar la política, pero los congresistas de ambos partidos los describen como la organización religiosa más influyente de Washington. Dicen que no son cristianos sino simplemente creyentes. Detrás de cada Desayuno Nacional de Oración desde 1953 han estado ellos: una red de élite entregada a una religión de poder para los poderosos, un evangelio del capitalismo bíblico, el poder militar y el imperio estadounidense. Son la Familia, la vanguardia del fundamentalismo, que libra una guerra espiritual en los pasillos del poder estadounidense y en todo el mundo. Se consideran los nuevos elegidos: congresistas, generales y dictadores extranjeros que se reúnen en celdas confidenciales para orar y planificar un liderazgo dirigido por Dios, que se ganará no por la fuerza sino mediante una diplomacia silenciosa. Su base es una finca frondosa con vistas al Potomac en Arlington, Virginia, y Jeff Sharlet es el único periodista que ha informado desde dentro de sus muros. La Familia es aproximadamente la otra mitad del poder fundamentalista estadounidense: no sus masas enojadas, sino sus élites sofisticadas.