¿Cómo se relacionan la mente y la consciencia? ¿Qué mecanismos nos permiten ser quienes somos? ¿Por qué el equilibrio entre ambas facultades es esencial para nuestra salud mental?
El cerebro humano, con su complejidad inigualable, genera dos voces que definen nuestra experiencia de vida: la mente, lógica y práctica, que responde al mundo exterior, y la consciencia, íntima y subjetiva, que nos conecta con nuestras emociones más profundas. A través de la «Hipótesis de los dos cerebros», este libro explora por primera vez cómo estas dos fuerzas operan y coexisten en nuestro interior.
La mente sigue leyes físicas clásicas y computables, mientras que la consciencia, vinculada a procesos no clásicos, nos abre a lo inmaterial: imaginar, sentir y planificar. Este delicado equilibrio, cuando se rompe, está en el origen de trastornos como el estrés y la depresión, que afectan a millones de personas.
Internet tiene dueños: empresas privadas con ánimo de lucro. La mayoría de buscadores aniquilan cualquier tipo de privacidad y algunas redes sociales se han convertido en altavoz de la propaganda de ultraderecha tan solo porque resulta rentable. Pero no siempre fue así. De hecho, para maximizar los beneficios, internet tuvo que rehacerse mediante un largo proceso de privatización que duró años y que convirtió una pequeña red de investigación en una gran potencia del capitalismo mundial.
Internet para la gente es la historia de la privatización que ha creado el internet que hoy conocemos y que dio pie a las crisis que hoy lo consumen. Pero también es una respuesta: propone su desprivatización y que quienes lo gobiernen sean las personas y no los beneficios. Reducir el espacio del mercado y del afán de lucro, abolir los jardines amurallados de los gigantes que dominan nuestras vidas digitales al tiempo que se desarrollan alternativas de propiedad pública y cooperativa que permitan un control democrático real. Si queremos construir un internet mejor, es preciso cambiar quién lo posee y cómo lo organiza. No con la intención de que los mercados funcionen mejor, sino de que tengan menos poder. No para crear una versión más competitiva o más reglamentada de la privatización, sino para revertirla de una vez por todas.
A partir de su experiencia en el equipo de investigación sobre abusos en el cine español de El País, la periodista Ana Marcos reflexiona sobre cómo su trabajo ha impulsado cambios culturales e institucionales. Y constata que lo que ocurre en el mundo del espectáculo es solo un ejemplo más de cómo opera la cultura de la violación en su manera de integrar y silenciar las violencias contra las mujeres.