Swimming Underground: Mis años en la Fábrica Warhol es el relato de Mary Woronov, superviviente del período de la Fábrica de Andy Warhol a finales de los años sesenta. Seducida por el glamour decadente de la escena que giraba en torno al artista, Woronov dejó la universidad, apareció en numerosas películas de serie B, actuó en varias ocasiones con The Velvet Underground y se sumergió en la cultura de la droga que imperaba en el Nueva York más marginal.
En este libro la protagonista arrastra al lector a un viaje surrealista en el que refleja de primera mano su fascinación por este círculo de artistas (Lou Reed, Nico, Gerard Malanga, Ondine), por las drag queens de la Fábrica, las fiestas y los excesos. Viajamos con ella desde el entusiasmo inicial por pertenecer a esta contracultura hipster hasta la absoluta pérdida del control debido a su adicción a las anfetaminas: estas memorias frenéticas son un retrato veraz de una época desde el punto de vista de alguien que lo vivió intensamente y desde dentro.
El repertorio de personajes que han marcado nuestra historia pero que ocultan vidas realmente execrables ¡se amplía!
En esta nueva hornada de los ilustres más execrables de la historia, Malcolm Otero y Santi Giménez dan un buen repaso a personajes tan respetados como la reina de Inglaterra Isabel II, sacarán la tarjeta roja a ídolos del fútbol como Pelé o Maradona y revisarán referentes de la literatura como Mercè Rodoreda, Virginia Woolf o Saint-Exupéry.
Tras esta escabechina de mitos y referentes, los autores nos regalan un bonus track para hacerse perdonar: una recopilación de personajes inéditos de los que nunca han hablado en la radio.
«Crematorio frío es una obra literaria esencial y un testimonio histórico de insuperable importancia. Debería ser de lectura obligatoria».
Jonathan Safran Foer
Una joya extraviada de la literatura húngara sobre el Holocausto que ha permanecido inédita durante décadas. Un testimonio inigualable de Auschwitz.
József Debreczeni, un prolífico periodista y poeta en lengua húngara, llegó a Auschwitz en 1944 con treinta y nueve años; si hubiera sido seleccionado para ir «a la izquierda», su esperanza de vida habría sido de cuarenta y cinco minutos. «Afortunado», fue enviado «a la derecha», lo que supuso doce aterradores meses de esclavitud en una serie de campos de concentración, culminando en el Crematorio Frío —el supuesto campo-hospital de Dörnhau, donde los prisioneros demasiado débiles esperaban su ejecución.