No resulta ninguna novedad afirmar que el rasgo que define el pensamiento de Heidegger es la pregunta por el sentido del ser. Él mismo confirmó este hecho en múltiples declaraciones autobiográficas. Sin embargo, lo que todavía despierta el interés del lector de Ser y tiempo es observar cómo el horizonte de esa pregunta se va perfilando en el contexto de un rico juego de superposiciones filosóficas que, de una u otra manera, recorre el camino que conduce de la vida humana a la cuestión del ser. En este sentido, el presente tratado El concepto de tiempo (1924), que amplía considerablemente la conferencia homónima dictada el mismo año ante la Sociedad Teológica de Marburgo, ofrece una excelente aproximación a la temática heideggeriana que conducirá al lector a través de un sugestivo análisis de los diferentes modos de existencia impropia hasta la posibilidad extrema de la muerte como antesala que coloca al hombre ante el horizonte histórico y temporal de su propio ser.
Una tarde de la primavera de 2008, sonó el teléfono de Philip Shenon en la delegación del New York Times en Washington. Quien llamaba era un importante abogado que había empezado su carrera hacía casi medio siglo como miembro de la Comisión Warren que investigó el asesinato de Kennedy. «Deberías contar nuestra historia», dijo. «No somos jóvenes, pero muchos de los miembros de la comisión seguimos vivos, y esta puede ser nuestra última oportunidad para contar lo que realmente ocurrió.» Así empezó un trabajo de cinco años para reconstruir la historia oculta de la investigación más importante y más controvertida del siglo XX.
El libro pronto se convirtió en algo mucho mayor: Shenon descubrió que gran parte de la verdad sobre el asesinato del presidente todavía no había sido contada, y que muchas pruebas habían sido escondidas o destruidas por la CIA, el FBI y otras personas que ocupaban lugares de poder en Washington. En el tenso y absorbente libro de Shenon aparecen las figuras legendarias que protagonizaron esa época: Bobby Kennedy, Jackie Kennedy, Lyndon Johnson o J. Edgar Hoover.
A partir de cientos de entrevistas y un acceso sin precedentes a
los miembros supervivientes de la Comisión y a otros protagonistas, el sólido y definitivo libro de Philip Shenon cambiará la idea
que tenemos del asesinato de Kennedy y de la fallida investigación que le siguió.
Jared Diamond se pregunta cómo unas sociedades que han desaparecido sin apenas dejar huella de su evolución han alcanzado una próspera civilización material y cultural. El punto de partida es una rigurosa investigación de los casos de culturas que no han perdurado: historias trágicas como la de los mayas, los habitantes de la isla de Pascua, los indios anasazi en Norteamérica; historias menos terribles como las de Islandia o de Japón; historias de vencedores y vencidos como el caso de la República Dominicana y de Haití y, finalmente, historias aún abiertas como las de China o de Australia, que están buscando soluciones innovadoras a sus desafíos ecológicos y sociales.