Aparecieron los primeros grandes doctores de la Iglesia, y los santos, en contra de todas las pasiones humanas, realizaron una serie de ejercicios mentales dignos de todo encomio que han entrado a formar parte tanto de la historia de la fe como de la historia del pensamiento [...]”. Sin embargo, cabe puntualizar que esto no se produjo en contra de todas las pasiones humanas sino en buena medida por ellas, pues quien se toma en serio el espíritu no puede creer que uno sea dos o tres o que tres sea igual a uno. La teología cristiana llama a esto suprarracional y no contrarracional o irracional. Lo llama misterio, no absurdo. Y al haber entre el cielo y la tierra tantas cosas que nuestra filosofía escolástica ni se imagina, no es necesario tomar por verdadero todo lo que se ha imaginado, ni hace falta tomar el mayor de los absurdos por cierto y considerarlo un gran misterio. “Si Dios —dice Diderot—, por quien tenemos la razón, exige sacrificar la razón, es un prestidigitador que hace desaparecer lo que acaba de dar.
En esta obra colosal, A. C. Grayling examina el enraizamiento histórico de la filosofía tal como la conocemos hoy. Empieza antes de la era de Buda y Confucio para sumergirse después en las antiguas escuelas griegas, el dominio del cristianismo, el Renacimiento y la Ilustración, cuando el desarrollo de las ciencias naturales y las ideas sobre el estado moral de los individuos tuvieron un enorme impacto. Posteriormente se centra en filósofos modernos cuyas reflexiones dieron paso a las ciencias sociales, así como en las principales preocupaciones filosóficas que impulsaron el auge del cálculo y la ciencia cognitiva. Y como cualquier historia de la filosofía que se precie, esta no puede ser vista solo desde Occidente, de modo que se aproxima también a las grandes tradiciones de la India, China, el mundo islámico y el continente africano.
Este decisivo catálogo ―que abarca la epistemología, la metafísica, la ética, la estética, la lógica, la filosofía de la mente, del lenguaje…― nace de un amplio ejercicio retrospectivo que concluye preguntándonos qué hemos aprendido a partir de este antiguo cuerpo de pensamiento.
UN RECORRIDO RIGUROSO Y ASEQUIBLE POR LAS IDEAS FILOSÓFICAS MÁS RELEVANTES DEL SIGLO XX.
En una sentencia famosa, Kant declara que enseñar filosofía es enseñar a filosofar. Fiel a este precepto, Christian Delacampagne nos explica la historia de la filosofía del siglo XX desde una perspectiva didáctica, alejada de la mera sucesión de grandes nombres y frases célebres. Se trata, sobre todo, de una brillante y sagaz reflexión sobre los problemas fundamentales en torno a los que se ha desarrollado el pensamiento contemporáneo y sus imbricaciones con los acontecimientos más trágicos que han ido moldeando nuestra sociedad actual.
Esta obra demuestra que las transformaciones profundas a las que se vio sometido el mundo a lo largo del siglo pasado influyeron decisivamente en nuestra forma de pensar, y que también la filosofía sigue siendo una herramienta necesaria para entender la realidad en la que vivimos.