¿Quién escribió Sentido y sensibilidad? ¿Lo hizo Jane Austen, una dama, a secas, sin nombre ni apellido, una dama sumamente culta y aguda que sabe bien cómo vive la aristocracia terrateniente, que conoce los rituales de la burguesía londinense, a quien le consta hasta qué punto el mundo es inestable y cómo todo cambia a despecho del sentido y en el tumulto de la sensibilidad?
En esta obra, Jane Austen dispone que todas las emociones humanas han de conservar el decoro. Este decoro se traduce en un control de las emociones mediante la prudencia y la razón. Es decir, que una persona necesita el sentido (o juicio) y la sensibilidad para conseguir sus metas. En la historia aparecen dos hermanas: Elinor y Marianne Dashwood, que representan el sentido y la sensibilidad respectivamente. Ambas se enamoran y tienen problemas para que ese amor correspondido llegue a un final feliz.
JANE AUSTEN nació el 16 de diciembre de 1775 en Steventon (Reino Unido). Cuando era una adolescente escribió como hobby y para entretener a su familia, unos relatos en forma epistolar llamados Amor y amistad y Juvenilia. También escribió Elinor y Marianne de modo epistolar y luego lo hizo novela bajo el título Sentido y sensibilidad. Otro de sus relatos epistolares de esta época es Lady Susan. Después escribió La abadía de Northanger, y Orgullo y prejuicio. Otras famosas obras suyas son Mansfield Park, Emma, Persuasión y la inacabada Sandinton. Murió el 18 de julio de 1817 en Winchester.
A lo largo de estas páginas se bifurca un mundo donde el corazón y la razón libran una delicada danza, entrelazándose en el destino de dos hermanas cuyos caminos hacia el amor y la felicidad están sembrados de obstáculos y oportunidades. Austen, con su característica agudeza e ingenio, desarrolla una trama rica en personajes y situaciones que exploran la tensión entre los impulsos del corazón y las exigencias de la sociedad. Elinor y Marianne, opuestas en carácter pero unidas por un profundo afecto, personifican, con maestría, las dualidades enfrentadas: la prudencia frente a la pasión, la contención frente a la espontaneidad. A través de sus vivencias, la autora nos invita a reflexionar sobre la búsqueda de un equilibrio entre el sentido común y la sensibilidad emocional, en un viaje iniciático hacia el amor más puro.