Hampshire, 1795. Jane Austen está haciendo todo lo posible por conseguir una propuesta de matrimonio de Tom Lefroy, el gran amor de su vida y quien inspiró al personaje de Mr. Darcy, cuando el cadáver de madame Renault, una sombrerera, aparece en el pequeño cuarto de la ropa blanca durante una fiesta. Cuando la policía encuentra a Georgy, hermano de Jane, con un collar perteneciente a la difunta, da el caso por cerrado, por lo que el joven podría terminar con la soga al cuello. Convencida de su inocencia y de que detrás de todo lo sucedido se esconde algo más, Jane decide investigar por su cuenta sobre la sociedad local. A medida que se vaya enfrentando al peligro, el engaño y el escándalo entre sus propios amigos y vecinos y crezca su lista de sospechosos, sus agudas dotes de observación se verán puestas a prueba. ¿Descubrirá la verdad a tiempo? ¿Conseguirá salvar a su hermano de la horca? Una cosa está clara: en Hampshire nada es lo que parece.
Una conmovedora novela gráfica en la que se abordan temas como el paso de la infancia a la edad adulta, el acoso escolar, los problemas derivados de la baja autoestima y la capacidad del arte en general y la literatura en particular para convertirse en tablas de salvación.
Montreal, finales de los años ochenta del siglo pasado. Hélène es una muchacha de doce años que inexplicablemente ha sido dejada de lado por sus antiguas amigas, que ahora se divierten humillándola en público. El día a día de la protagonista es un infierno y su autoestima se resiente hasta el punto de que llega a asumir como ciertos los insultos recibidos.
No quiere recurrir a la ayuda y comprensión de su madre, porque la vida de esta no es mucho mejor: siempre al borde del colapso por agotamiento, mantiene ella sola a Hélène y sus dos hermanos. El único consuelo de Hélène es la lectura de Jane Eyre, la novela de Charlotte Brontë, con cuya desgraciada protagonista se siente identificada.