Bada y San, una pareja de treintañeros, tienen dificultades para concebir un bebé. Cansados de no lograrlo, y de escuchar comentarios de todo tipo, deciden someterse a un tratamiento de fecundación in vitro. La sociedad surcoreana, que conserva aún fuertes rasgos tradicionales, impondrá sin reservas sus expectativas sobre los jóvenes aspirantes a padres... incluso cuando las cosas no vayan bien.
A través de esta historia, Keum Suk Gendry-Kim nos cuenta el drama que viven muchas parejas: los retos físicos y psicológicos a los que se enfrentan, las opiniones sesgadas de familiares y amigos dependiendo de si hablan de la futura madre o del futuro padre, la falta de empatía de la comunidad médica... Mañana será otro día es una tragedia íntima, inspirada en la experiencia personal de la autora, pero que conectará a las lectoras y los lectores de uno y otro continente.
"Whitehead se está convirtiendo rápidamente en el Dickens de la vida de losafroamericanos estadounidenses".Johanna Thomas-Corr, The Times
El doble ganador del Pulitzer continúa entonando su himno a Harlem, en todo su esplendor y miseria, y recreando el paisaje criminal del agitado Nueva York de la decada de 1970.
Comienza la decada de los setenta y la ciudad de Nueva York parece más sucia y peligrosa que nunca. Mientras en las calles de Harlem estalla una guerra abierta entre el Ejercito Negro de Liberación y la policía estatal, Ray Carney, al frente de su próspera tienda de muebles, intenta mantenerse alejado de los negocios turbios y ser un honrado padre de familia. Pero no es sencillo dejar atrás un pasado entre ladrones, gánsteres y policías corruptos y, al no encontrar entradas para los Jackson 5 para su hija adolescente, no duda en recurrir a un viejo contacto policial que, a cambio, le reclamará favores un tanto dudosos.
Manifiesto criminal nos conducirá desde un mundo de caprichosas estrellas de Hollywood, traficantes de drogas y sicarios que pueblan una producción cinematográfica "made in Harlem" hasta una trama de especuladores y corrupción política que hará que el barrio arda en llamas.
«Dos años de tareas dominicales que prueban mi nula disposición a santificar las fiestas... Al releer estos artículos seguidos, me parece que he opinado demasiado». Estas palabras sirven de introducción a un Javier Marías insólito, cotidiano, atento a lo que ocurre a su alrededor y que atraviesa todos los estados de ánimo imaginables: lo vemos evocativo e indignado, a menudo pertido y bromista, pero también atribulado por la saña española que aún tiñe nuestro tiempo; melancólico, risueño, grave, irónico, compasivo o desengañado, siempre logra contagiarnos y no nos deja indiferentes con su Mano de sombra.