En esta comedia romántica paranormal, escrita por la autora de Mi compañero de piso es un vampiro, la relación falsa entre una contable y un vampiro será cuestión de vida o muerte... literalmente.
Amelia Collins es una mujer exitosa por definición. Incluso se atrevería a decir que ha tenido éxito hasta en eso de estar soltera. Pero, según su familia, no es así, y ya está cansada de que le pregunten constantemente por su inexistente vida amorosa. Cuando le llega una invitación a la boda de otra prima más, decide que ya está harta de los incesantes comentarios de su familia, así que busca a alguien dispuesto a acompañarla y fingir ser su novio.
Tras un encuentro casual con Reginald Cleaves, Amelia decide que él es justo lo que andaba buscando. Es un tanto extraño, pero da igual, eso ayudará a que su familia no le pregunte mucho al respecto (y desde luego tampoco es que haga daño a nadie que además esté increíblemente bueno).
Para el vampiro centenario Reggie, el fingir estar saliendo con Amelia y ser su acompañante en la boda de su prima suena de lo más divertido. Y si eso le ayuda a mejorar sus dotes de actuación al hacerse pasar por humano, mejor que mejor.
A medida que Amelia y Reggie avanzan con su falso romance, a Amelia le queda claro que Reggie le es tan leal como un vampiro a la sangre, y que las primeras impresiones que tuvo de él no podrían haber estado más equivocadas. De repente, la posibilidad de tener algo de verdad con él no le suena tan mal.
En 1969 Raúl Zurita empieza a escribir El sermón de la montaña, su primer poema. Deja ya patentes buena parte de sus inquietudes creativas: la reflexión sobre lo transitorio y lo efímero, la experiencia del yo y especialmente la búsqueda, a través de la poesía, de mantras contra el dolor. Todas ellas se desarrollan en Mi Dios no ve, un itinerario documental por las más de cinco décadas que el chileno ha consagrado a la escritura. Mi Dios no ve incluye poemas, relatos autobiográficos, fragmentos de entrevistas, traducciones. Y también imágenes de sus intervenciones de land art, de acciones performativas sobre su propio cuerpo y de otras incursiones en el arte contemporáneo. El libro reclama, así, el reconocimiento de Zurita no sólo como gran poeta, sino como artista total.
Cuando Eric recibe su primera misión como agente secreto de la ASEN, no espera tener que hacerse pasar por estudiante universitario. Y mucho menos tener que hacerse amigo de Martín, el chico más popular (y más cretino) del campus, lo que convertirá la misión en todo un reto.
Al principio, Martín no es más que un objetivo para él. Y, para Martín, Eric es solo un extraño con intenciones ocultas. Pero las chispas no tardan en saltar entre ellos y, quizá, no sean tan diferentes como ellos piensan.