Siempre han surgido problemas en torno a la paternidad y otros aspectos de esta obra. Atribuida por lo general, casi en su totalidad, al bachiller Fernando de Rojas, se la conoce desde el siglo XVI como La Celestina, aunque fue titulada en un primer momento Comedia de Calisto y Melibea, y posteriormente Tragicomedia de Calisto y Melibea. Estamos ante una obra dialogada en prosa, que debido a su estructura y extensión no puede representarse en los teatros. Tenía que ser declamada o recitada por un único lector, que reproducía las voces de los diferentes personajes. El argumento de la obra se centra en los tempestuosos amores prohibidos entre los jóvenes Calsito y Melibea, vencidos por un desordenado apetito, y en las malas artes empleadas por una vieja alcahueta llamada Celestina y por unos interesados sirvientes. Los temas principales son el amor, la muerte y la codicia. En torno a ellos, y en especial al primero, se mueven los personajes y nos muestran diferentes versiones de los mismos.
El hombre es luz y oscuridad, claridad y sombra, cielo e infierno, es la entidad en cuyo interior más profundo se produce una cruenta y oscura lucha entre el bien y el mal. Gabriel John Utterson, un notorio y abogado londinense se ve en la obligación moral de investigar la extraña relación que de pronto ha surgido entre su viejo amigo, el notable Doctor Henry Jekyll, y un sujeto de aspecto despreciable del que nadie tiene referencias, llamado Edward Hyde. Éste es el origen de la trama argumental de El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, que pretende estudiar la dualidad del hombre a través de su dictomía entre el bien y el mal. Jekyll tenía la convicción de que la conciencia humana se componía de estos dos aspectos, que se enfrentan entre sí en una lucha continua. En su profunda creencia de que era poosible aislar y separar estos dos componenetes del ser, creó una pócima y el correspondiente antídoto, capaces de transformar a un hombre de la monstruosa encarnación de su yo maléfico, donde su naturaleza malvada se tornaba dominante, alejándose totalmente del lado bueno de su existencia.