Joseph Conrad, maestro de la creación de atmósferas, despliega aquí en realidad dos cuentos: uno envuelto en la noche, en el que una pareja dialoga en pleno fervor de un reencuento; el segundo, dentro del primero, está envuelto en la niebla de la guerra, y en él se exponen los dilemas morales del capitán de un barco de guerra británico. En un modo típicamente conradiano se entremezclan el ambiente marino, la penetración psicológica, la reflexión acerca del bien y el mal, la búsqueda de la verdad y la visión pesimista sobre la naturaleza humana. Publicado por primera vez en inglés en 1917 en la revista 'Strand', la traducción al castellano de este relato se incluyó primero en el volumen 'Cuentos de la Gran Guerra' (Alpha Decay, 2008), y un año después se publicó por separado en la colección Alpha Mini. Esta nueva edición viene acompañada por un espléndido y atinado prólogo de Gonzalo Torné.
La primera regla del club de la lucha es no hablar del club de la lucha. Cada fin de semana, un puñado de jóvenes oficinistas se quita los zapatos y las camisas y pelean entre sí hasta la extenuación. Los lunes vuelven a sus despachos con los ojos amoratados y un embriagador sentimiento de omnipotencia. Pero estas reuniones son solo el comienzo del plan con el que TyIer Durden, proyeccionista, camarero y oscuro genio anárquico, aspira a vengarse de una sociedad paralizada por el consumis-mo exacerbado.
Estas páginas traen, entre fogones y pupitres, con las manos en la pluma y en la masa, a grandes autores como Charles Dickens, Charlotte Brontë, E. T. A. Hoffmann, Louisa May Alcott o Emilia Pardo Bazán. Literatura y gastronomía se dan la mano en esta antología navideña y ofrecen un verdadero regalo para el paladar y la imaginación.
Conforman este suculento menú exquisitos relatos y selectos pasajes de obras clásicas que nos invitan a saborear la Navidad con los manjares típicos descritos entre sus líneas, de los que esta colección recopila las recetas, dando forma —y excelentes aromas y sabores— a un libro que hará las delicias de los comensales más cultivados y de los lectores más sibaritas.
La felicidad conyugal es una de las obras más bellas y emocionantes escritas por Lev Tolstói. En ella, el autor nos habla sobre el matrimonio y las fases de un amor, marcado siempre por el respeto y la sinceridad. Masha tiene diecisiete años y acaba de perder a su madre. Confinada en la vieja casa solariega junto con su hermana Sonia y su institutriz Katia, su único solaz son las visitas del apuesto administrador de la herencia, Serguéi Mijáilich, que le dobla la edad. Nacerá entre ellos el amor, silencioso al principio y declarado después. Una tierna historia sobre el enamoramiento y un retrato perfecto de personajes y de época.
En el corazón de Hakodate hay un lugar extraordinario: una pequeña cafetería que sirve café con un aroma intenso y envolvente, capaz de hacerte evocar emociones lejanas y de revisitar un momento del pasado.
Sin embargo, adentrarse en este establecimiento tan especial no es para todos, y solo los que reúnen el coraje necesario pueden arriesgarse. Es el caso de Yayoi, quien, privada del cariño de sus padres cuando aún era muy pequeña, no cree poder afrontar la vida con una sonrisa. O Todoroki, cuya exitosa carrera no le dio la oportunidad de apreciar la felicidad que siempre tuvo a su alcance. O Reiko, que nunca llegó a pedirle perdón a su hermana y ahora se siente aplastada por la culpa. O Reiji, para quien una simple frase como «Te quiero» todavía representa un obstáculo insuperable.
A todos les gustaría poder cambiar lo que ya fue, volver atrás y empezar de nuevo, pero borrar el pasado no es siempre la mejor opción. Lo que importa, como transmite Kawaguchi en esta emotiva novela, es aprender de él para construir un futuro más brillante.
Rodeado de imponentes montañas se encuentra el pequeño pueblo alpino de Fontana Freda, un lugar ideal para empezar de nuevo. A principios de otoño, Fausto decide dejar atrás un matrimonio fallido y la vida asfixiante de Milán para instalarse durante una temporada indefinida en la zona donde pasó los veranos de su infancia. Aquí intentará encontrar una nueva voz a su escritura mientras ejerce de cocinero en el restaurante regentado por Babette y traba amistad con algunos de los escasos lugareños: un guarda forestal retirado al que le interesan poco los asuntos humanos y una joven camarera que se encuentra de paso a la búsqueda de las montañas de cuatro mil metros que conoció en los libros. El otoño cede ante el invierno, y los pastos y los ganaderos dan paso a las nieves y a los primeros esquiadores, pero también al inminente regreso de los lobos, que, junto al viento, recorrerán los profundos valles.