El regreso a la naturaleza y su preservación no es una obsesión ni una necesidad actual, sino que corre en paralelo a la historia de la humanidad y cobra especial fuerza durante el ilustrado Siglo de las Luces y su sucesor, el industrializado siglo XIX, que verá crecer de modo exponencial la población y la tecnología, con la consecuente explotación exhaustiva de materias primas que agota la tierra. Hoy seguimos sufriendo los males que todo esto acarrea, y no parece que haya voluntad de aplicar la medicina que nos sane.
Esta antología, cuyos relatos fueron publicados entre 1830 y 1903, no se ocupa de la naturaleza arcádica de los grecolatinos, ni del jardín del edén de los escritores medievales y renacentistas, ni del paisajismo Barroco, sino de la naturaleza que nos atraviesa como «las corrientes del Ser Universal». Se ocupa, pues, del movimiento que promovieron los transcendentalistas, y del contagio de sus ideas en contemporáneos y sucesores; un contagio que dará lugar a un nuevo género e incluso a una novedosa manera de contar, propio de la literatura estadounidense, que llega hasta nuestros días.
La caída de la Casa Usher, El escarabajo
de oro, Los crímenes de la calle Morgue,El pozo y el péndulo, El cuervo…algunas
de las historias más célebres y estremecedoras que haya dado jamás la literatura. Con atmósferas que deslumbran y relatos repletosde misterio y locura, Edgar Allan Poe nos
lleva de la mano a crímenes imposibles, obsesiones fatales y encuentros sobrenaturales que desafían la razón.
Esta cuidada edición de David Roas, con traducción de Carlos Santos Sáez y posfacio de H. P. Lovecraft, celebra la vigencia del maestro indiscutible del terror y el suspense. Una lectura que sigue fascinando a cada nueva generación.
Dorian Gray posee la juventud perfecta, el rostro de un dios antiguo y un alma aún intacta. Pero al contemplar su retrato ―un lienzo que empieza a reflejar los estragos de sus excesos―, se entrega a una vida de belleza, hedonismo y destrucción. Mientras su imagen permanece inalterable, su conciencia se marchita en secreto, entre fiestas, susurros y crímenes. El tiempo no pasa por su piel, pero deja huellas indelebles en su alma.
La única novela de Oscar Wilde, en una nueva y vibrante traducción de José Rafael Hernández Arias y con un posfacio del escritor Jorge Dioni López. Más de un siglo después, El retrato de Dorian Gray sigue interrogando nuestro culto a la imagen, al deseo y a la eterna juventud.
In the far future, humankind’s survivors huddle below Earth’s frozen surface in a pyramidal fortress-city that, for centuries now, has been under siege by loathsome “Ab-humans,” enormous slugs and spiders, and malevolent “Watching Things” from another dimension. When our unnamed protagonist receives a telepathic distress signal from a woman whom (in a previous incarnation) he’d once loved, he sallies forth on an ill-advised rescue mission—into the fiend-haunted Night Land!
It is twenty years after the catastrophic war between the United States and China that brought down the old American political order. A new party has emerged in the US, one that’s held power for over a decade. Efforts to cement its grip have resulted in mounting violent resistance. The American president has control of the media, but he is beginning to lose control of the streets. Many fear he’ll stop at nothing to remain in the White House. Suddenly, he collapses in the middle of an address to the nation. After an initial flurry of misinformation, the administration reluctantly announces his death. A cover-up ensues, conspiracy theories abound, and the country descends into a new type of civil war.
Shy and penniless Fanny Price is brought up on her uncle Sir Thomas Bertram’s estate, Mansfield Park, as an act of charity. Sir Thomas also owns land— and benefits from the labor of enslaved people— in the Caribbean colony of Antigua. Fanny is miserable until her kind cousin Edmund Bertram takes her under his wing. Having secretly fallen in love with him, Fanny suffers severely when his head is turned by the captivating Mary Crawford. Fanny’s quiet fortitude makes Mansfield Park one of Austen’s most psychologically astute novels.