Gwija tiene 92 años y vive en Corea del Sur. Tras décadas de espera, desea reencontrarse con su hijo mayor. Lo perdió de vista en una columna de refugiados, huyendo del norte, mientras amamantaba al bebé que llevaba en brazos. En un encuentro auspiciado por la Cruz Roja, su amiga Jeong-Sun acaba de reunirse con su hermana pequeña después de sesenta y ocho años separadas. Gwija solo desea poder seguir sus pasos en una nueva edición.
En 1950, la guerra de Corea separó a familias enteras, que quedaron a uno y otro lado de una frontera infranqueable. A partir de las entrevistas que Keum Suk Gendry-Kim realizó a varios testimonios (entre ellos, su propia madre), La espera reconstruye el trauma de toda una generación de coreanos, ya casi olvidados, que siguen aguardando un reencuentro.
La madrugada de un domingo de Pascua, una madre recorre las calles de Fond-Zombi y un bebé abandonado llora entre las pezuñas de una mula. Ya adulto, Pascal es atractivo, mestizo sin saberse de dónde, y sus ojos son tan verdes como la mar antillana. Vive con su familia adoptiva, pero el misterio de su existencia no tarda en hacer mella en su interior. ¿Cuál es su origen? ¿Qué se espera de él? Los rumores vuelan por la isla. Se dice que cura a los enfermos, que lleva a cabo pescas milagrosas Se dice que es hijo de dios, pero ¿de cuál? Profeta sin mensaje, mesías sin salvación, Pascal se enfrenta a los grandes misterios de este mundo: racismo, explotación y globalización se funden con sus propias vivencias en un relato lleno de belleza y fealdad, de amor y desamor, de esperanza y derrota.
El patriarca de la dinastía Garren está en el lecho de muerte. Para los hermanos de la familia ha llegado la hora de volver a su ciudad natal y reunirse en el hogar de su infancia. Sin embargo, enseguida descubren que su único nexo de unión es la figura del padre y se preguntan entonces si su muerte significará el final de la familia.
Con un formidable despliegue de recursos técnicos, Sándor Márai nos guía de forma magistral a través de los pensamientos y emociones de sus personajes y disecciona la complejidad de las relaciones familiares en el escenario político y social de la Europa de entreguerras, marcada por la desintegración del imperio austrohúngaro, que dejó al país sin parte de su territorio y a una clase social, la burguesía, condenada a la extinción.
Encontrar un modo de llegar al infierno y, una vez allí, llevarse un alma. Un plan sencillo, si no fuera porque la gente que realiza este peculiar viaje rara vez consigue volver y porque nunca se sabe qué huella puede dejar en una persona haber estado en un lugar como ese. Pero Galaxy «Alex» Stern está decidida a rescatar a Darlington, incluso si eso supone renunciar a su futuro en Yale.
Como les han prohibido rescatarlo, Alex y Dawes no pueden pedir ayuda a la Novena Casa, así que reúnen a un equipo de dudosos aliados para la misión. Juntos deberán recorrer un laberinto de textos arcanos y artefactos extraños para desvelar los secretos mejor guardados del campus. Pero cuando varios profesores comienzan a morir, Alex sabe que no se trata de meros accidentes. Algo mortal merodea por New Haven, y si quiere sobrevivir a lo que quiera que sea, deberá enfrentarse a los monstruos de su pasado y a la oscuridad oculta tras los muros de la universidad.
Con una historia que atrapa y los giros de guion propios de Bardugo, La huella del infierno extiende ante nosotros un mundo lleno de magia, violencia y monstruos muy reales.
Varela de Mar es un pueblo pequeño y tranquilo. Doscientos treinta y tres habitantes. Una playa que desaparece cuando sube la marea. Un faro abandonado.
Por eso Alba no lo visita desde hace cinco años. Bueno, por eso y porque allí fue donde aprendió lo que duele el amor y la herida aún escuece.
Sin embargo, en Varela también está Pelayo, su abuelo, que ha comenzado a olvidar y que ahora la necesita. Y también los recuerdos que dejó en sus calles cuando se marchó sin mirar atrás. Y Enol. El chico de las conversaciones raras, la obsesión por las mareas y que parece haber nacido en la época equivocada.
Un regreso inesperado, un faro lleno de secretos y dos historias inacabadas que, quizá, se merecen la oportunidad de un nuevo final.
«Alba, vive el presente. Porque un día será pasado y te atormentará no haberte dado cuenta antes de que todo acaba, incluso lo que creías que era para siempre.»
Un deslumbrante puzle literario: la misteriosa historia de un magnate de los años veinte en varias versiones que se complementan o contradicen.
En los triunfales años veinte, Benjamin Rask y su esposa Helen dominan Nueva York: él, un magnate financiero que ha amasado una fortuna; ella, la hija de unos excéntricos aristócratas. Pero a medida que la década se acerca a su fin, y sus excesos revelan un lado oscuro, a los Rask empiezan a rodearlos las sospechas…
Ese es el punto de partida de Obligaciones, una exitosa novela de 1937 que todo Nueva York parece haber leído y que cuenta una historia que puede, sin embargo, contarse de algunas otras formas. Hernán Díaz compone en Fortuna un magistral puzle literario: una suma de voces, de versiones confrontadas que se complementan, se matizan y se contradicen, y, al hacerlo, ponen al lector ante las fronteras y los límites entre la realidad y la ficción, entre la verdad –acaso imposible de encontrar– y su versión manipulada.
Fortuna explora los entresijos del capitalismo americano, el poder del dinero, las pasiones y las traiciones que mueven las relaciones personales y la ambición que todo lo malea.