Abel Brodersen es hijo de un farero y una alcohólica que vive confinado en una minúscula isla de la pequeña población en la que viven. Son los primeros años del siglo XX y las restricciones propias del lugar y el particular carácter de Abel, terriblemente pasivo pero al mismo tiempo ambicioso y soñador, lo convierten en un personaje curioso que se resiste a asentar la cabeza. Jamás renuncia a abandonar sus expectativas de futuro y emigrará a Estados Unidos para huir de un mundo monótono y ruin.
A su regreso se encuentra con un pueblo con dificultades económicas que tiene grandes esperanzas depositadas en él. Pero Abel, que no pretende vivir una vida lujosa, solo anhela regresar a su añorado Kentucky.
Una banda de ladrones consigue robar algo que, pese a no tener precio, está asegurado en veinticinco millones de dólares: los cinco manuscritos originales de las novelas de Francis Scott Fitzgerald, que hasta hacía poco yacían en una cámara acorazada bajo la biblioteca de la Universidad de Princeton. Un botín imposible de resistir. Bruce Cable regenta una prestigiosa librería en la ciudad de verano de Santa Rosa, en Camino Island. No obstante, muy pocos saben que su auténtico negocio a menudo lo lleva a adentrarse en el peligroso, pero tremendamente lucrativo, mercado negro de los libros y manuscritos robados. Mercer Mann, una joven y endeudada escritora que solía pasar sus veranos en la idílica playa de Camino Island, recibe una propuesta que no puede rechazar. Volverá a la paz de la isla para escribir su novela y, entretanto, se acercará al círculo de escritores de cierto librero de dudosa reputación... y a su interesante colección de manuscritos. Sin embargo, Mercer se pondrá en peligro al descubrir más de lo necesario.
Tras una boda y un viaje de novios de ensueño, mi vida con Judith comienza a normalizarse. Durante el día, mientras trabajo en mi empresa, mi maravillosa esposa sigue en sus trece de llevarme la contraria en todo lo que puede y más. A pesar de lo mucho que nos amamos, somos especialistas en enfadarnos y en reconciliarnos siempre? Pero un día llega a mis oídos un malicioso comentario contra ella que me hará perder la confianza en mi pequeña. Días liosos. Noches en vela. Discusiones. Problemas, muchos problemas. Por suerte, mi morenita me hace entrar en razón y me doy cuenta de lo tonto y cuadriculado, por no decir gilipollas, que soy, y una vez solucionado todo me suelta el bombazo: ¡voy a ser padre! Si mi vida ya había dado un giro de ciento ochenta grados al conocer a Judith, no me quiero ni imaginar cuánto volverá a cambiar cuando nazca nuestro bebé.