«Dicen que un ser humano tarda poco más de ocho segundos en enamorarse, y mientras mirabas y escuchabas a aquella chica, sentiste hacia ella ese invencible afán de proximidad con que el amor se reviste cuando surge.»
En compañía de su hijo Silvio, Daniel recorre los parajes del Alto Tajo, espacio legendario en el que piensa esparcir las cenizas de su esposa. Son los mismos lugares en que el hombre y la mujer, en su primera juventud, compartieron una fuerte pasión amorosa. Al hilo de la caminata, el hombre recuerda su emocionante historia de amor, traición y arrepentimiento.
El río del Edén, novela galardonada con el Premio Nacional de Narrativa, conforma un drama amoroso y familiar muy propio de los tiempos que vivimos, y confronta los ámbitos ajenos e indiferentes de la naturaleza con ese desasosiego sentimental y moral que está en la sustancia misma del ser humano.
En 1931 Ramón J. Sender publicó en la editorial madrileña Zeus "El Verbo se hizo sexo (Teresa de Jesús)", novela que, como señaló el autor en el prólogo, no pretendía ser una biografía al uso de la escritora y santa abulense. El libro conoció ese mismo año una segunda edición, en la que el único cambio con respecto a la primera fue la ilustración de la cubierta. La novela no se reeditó en vida de Sender, quien en 1967 volvió a publicar un libro protagonizado por santa Teresa, "Tres novelas teresianas", una colección de novelas cortas. "El Verbo se hizo sexo" se estructura en quince capítulos agrupados en cuatro partes ―«Adolescencia», «Crisis de pubertad», «La pasión» y «Reposo y santidad»― y en ella el autor recoge algunos de los episodios más significativos de la vida de Teresa de Jesús, prestando especial atención a su labor como reformadora de la Orden del Carmelo y fundadora de conventos, a sus experiencias místicas y a la vigilancia a la que la sometió el Tribunal del Santo Oficio. Al mismo tiempo, Sender ofrece en esta novela un fresco certero de la España del siglo XVI y da unas pinceladas de la difícil situación en la que se encontraba la Iglesia católica en aquella época debido a la Reforma de Lutero.
Si bien William Carlos Williams debe gran parte de su reconocimiento a la poesía, en la que introdujo conceptos novedosos como el «pie variable» y con la que trató de aprehender un habla típicamente americana en contraposición al inglés europeo, destacó también de manera importante por sus relatos en prosa. Williams, que ejerció durante toda su vida como médico de cabecera y pediatra —ejercía de día y escribía de noche hasta caer rendido—, dedicó un buen número de historias a su profesión y plasmó una sentida y conmovedora semblanza de los hombres y mujeres corrientes. Tanto por su ocupación como por su penetración psicológica y su interés en el ciudadano de a pie y el campesino, a menudo se ha comparado a Williams con Antón Chéjov. Gran impulsor del uso del habla coloquial en su narrativa, sus aportaciones al diálogo interior y el flujo de conciencia lo situaron en la vanguardia literaria de la primera mitad del siglo XX. Pero hoy son el sustrato íntimo de sus personajes y la insondable honestidad de su mirada los que, unidos a su estilo conciso y sugerente, nutrido de imágenes imborrables, lo han convertido en un clásico y en un autor poderosamente vivo para los cánones contemporáneos.
Jokin tiene tres problemas:
El primero es que se ha mudado a Seúl para reencontrarse a sí mismo, pero su plan empieza a hacer aguas.
El segundo es que ha visto a su ex, Ji-ho y, en vez de actuar como un adulto maduro y saludar, ha huido corriendo como si fuera a poder evitarlo, cuando es el hermano de su única amiga en Seúl.
El tercero se llama Kwang, tiene el físico de un idol y ha dejado claro su interés en él. ¿El problema? Que son compañeros de trabajo.
¿Podrá Jokin enfrentarse al pasado y pasar página? ¿Elegirá a Ji-ho o a Kwang? Pero, sobre todo…, ¿conseguirá encontrar lo que realmente está buscando: a sí mismo?
No pudo evitar preguntarse por qué el asesino de sus padres la quería viva. Y si eso no era una razón suficiente para desear estar muerta.
Cuando la mañana del 10 de agosto del año 30 a.C. la reina egipcia Cleopatra es encontrada muerta por la guarnición romana encargada de custodiarla para llevarla a Roma para el desfile triunfal de Octavio, la cólera de los romanos recae sobre sus dos hijos mellizos, Cleopatra Selene (Luna) y Alejandro Helios (Sol), de apenas diez años. Son acusados de haber ayudado a su madre a darse muerte, escatimando así el golpe de efecto que hubiese tenido la presencia de la orgullosa egipcia encadenada por las calles de Roma. Los mellizos, juntos con su hermano menor, Ptolomeo Filadelfo, son apresados y llevados a la península itálica. Son los hijos de la reina vencida y del triunviro Marco Antonio, que se ha suicidado también ante la victoria de Octavio.
Los niños llegan horrorizados a Roma en compañía de su tutor y son obligados a desfilar encadenados ante el carro de Octavio, el futuro emperador Augusto, pero su corta edad despierta la compasión del pueblo romano. En la creencia de que quizá puedan serle útiles en el futuro, Octavio accede a perdonarles la vida y ponerlos bajo la tutela de Octavia, su hermana y la legítima esposa de Marco Antonio, la mujer a la que abandonó para unirse a Cleopatra.
Esta novela es el retrato descarnado de la situación de la mujer en el siglo xix, con una aguda indagación en la psicología de la mujer a través de sus personajes femeninos, además de la descripción de las diferencias culturales entre Europa y los Estados Unidos. Apareció publicada primero por entregas (muy habitual en la época) y apareció en forma de libro en 1881.
El libro de la selva es, a grandes rasgos, la historia de Mowgli, un «cachorro humano» acogido por los lobos y criado por una loba (como en la fábula), que lo defenderá desde el principio y hasta el final, en pleno corazón de la selva. Una selva la de este libro inspirada o basada en un lugar real: el Parque Natural de Kanha, creado en el año 1955, ampliado en 1962 y 1970 y ubicado en el Estado del Madhya Pradesh, en la India septentrional.
Esta novela inmensa, catalogada por algunos en la categoría de «novelas-mundo», imposible de situar en corriente literaria alguna, es una extensa e intensa meditación sobre el tiempo y la memoria, fundamentalmente, así como sobre el Arte, las pasiones y las relaciones humanas (como por ejemplo su descripción del proceso de los celos de Swann con Odette de Crécy, reflejo de los suyos propios con sus amantes, tanto femeninos como masculinos).
La acción de esta novela compleja y ambigua, se desarrolla entre dos mundos opuestos, la vida en estado salvaje y el mundo civilizado, que se caracterizan principalmente por la crueldad imperante en ambos. El protagonista, un joven lobezno mitad perro, llamado Colmillo Blanco, va a experimentar un profundo cambio en su vida al encontrarse en su camino con el hombre. Es una novela inolvidable, donde el universo humano es expuesto como un mundo hostil y cruel, en el que, sin embargo, hay cabida para el amor y la esperanza, cuya temática y estructura no delimita, ni exige una edad determinada en el lector.