Todos estamos a dos pasos de desaparecer. Álex Gual ya los ha dado. Vive en un hotel llamado Excalibur, es abogado y se le da tan bien encontrar personas como perder cosas. Naufraga entre los restos de su relación con Lola K., una pintora en horas bajas, aunque lo que de verdad lo mantiene en pie es su vínculo con Señor Paco, el hombre que se maneja entre lo más turbio de la ciudad desde su local, el Donna Summer. Cuando la muerte de un jugador de rugby australiano y la desaparición de otro británico, Andy Cox, desatan la atención mediática, Señor Paco huele el negocio y usa a Álex para vender pruebas al mejor postor. Pero mientras intenta desvanecerse entre los objetos perdidos de la ciudad, Álex se ve arrastrado a la búsqueda de Cox, a una atracción inesperada por Inés, la camarera del Donna Summer, y a la dolorosa posibilidad de perder él cosas para volver a ser alguien.
En Objetos perdidos, Carlos Zanón se adentra en los rincones más oscuros de Barcelona con una historia que combina sensibilidad y crudeza, llena de suspense, por la que transitan personajes complejos y extraviados, víctimas de sus decisiones y de un entorno implacable. Con su prosa directa y precisa, Zanón convierte la ciudad en un personaje más, impregnando cada página de una melancolía urbana que permanece mucho después de cerrar el libro.
LA MANDARON AL INFIERNO, PERO QUERÍA IRSE A SU MANERA.
Lily no está exactamente entusiasmada al llegar al Más Allá, pero lo que le espera allí es mucho más fantástico que cualquier cosa que pudiese haber imaginado: deidades que hacen cola en la cafetería; faes que revolotean entre reinos; almas que tratan de hacer de su muerte un nuevo comienzo.
Conforme explora los muchos rincones del Más Allá, Lily se ve extrañamente atraída por el lugar que la mayoría de gente trataría de evitar a toda costa: el Infierno. Provista de años de experiencia en el servicio de atención al cliente, y una gran cantidad de sarcasmo reprimido, Lily consigue un trabajo entre los demonios del Infierno para mandar a las almas al lugar que las corresponde, con una buena cantidad de descaro.
Las expectativas que Lily tenía se ven trastocadas por completo cada día que pasa en el Infierno, especialmente por Bel, un demonio con voz sexy que la distrae continuamente. Se conocen por accidente y forman una amistad inmediata y profundamente reparadora. Pero la evidente chispa que hay entre ambos amenaza con provocar un incendio.
Mientras tanto, algo se cuece en los límites de su mundo, algo que amenaza con destruir todo lo que conocen, y todo lo que podría llegar a ser. A no ser que luchen con uñas y dientes para frenarlo.
En un mundo de artefactos mágicos y seres fantásticos, una mujer decidida a salvar a su familia une fuerzas con un compañero insólito, un minotauro.
Como hija de un señor feudal, Aspeth Honori conoce la importancia de los artefactos mágicos. Por eso es un auténtico drama que su padre haya apostado (y perdido) todos los que tenían. Ahora que su familia corre peligro, Aspeth decide tomar cartas en el asunto. Para recuperar los codiciados objetos, debe unirse al Real Gremio de Artefactos y a los aventureros que exploran las antiguas ruinas del subsuelo.
Es un gran plan, pero presenta un gran problema: no la aceptarán por ser mujer, a no ser que consiga una carabina. ¿La solución? Casarse con alguien. ¿Quién mejor que un miembro del gremio algo huraño que también necesita un favor? Es un minotauro (no pasa nada) y su maestro (tampoco pasa nada), y está a punto de entrar en celo (ahí es donde se complican las cosas). Además, Halcón no tiene ni idea de que Aspeth es de la nobleza (ups), y no querrá saber nada de ella si descubre su verdadera identidad.
Ahora Aspeth solo tiene que superar la prueba del gremio, frustrar los planes de un cazafortunas, salvar su feudo y…, ah, sí, sobrevivir al celo de su monstruoso marido cornudo (literal) del que podría estar enamorándose.
Es hora de llegar al fondo de la cuestión. También literal.
Mackenzie y Tate son amigos de toda la vida.
Entre ellos siempre ha habido algo.
Pero nunca han sido nada.
A Mackenzie se le presenta la oportunidad de lograr su sueño y convertirse en una diseñadora conocida, pero, para ello, tiene que enfrentarse al miedo y la culpa, y poner su vida en orden.
Los nahkoia van a elegir a su próximo sachem, y Tate es uno de los candidatos, a pesar de sentir que no merece tal responsabilidad y ni siquiera saber quién es en realidad.
¿Cómo estar en paz con una misma cuando mientes a las personas que más quieres?
¿Cómo alcanzar tu destino si al mirarte en el espejo no te reconoces?
Un verano es todo lo que Mackenzie y Tate tienen juntos; como amigos y algo más.
Aunque él no lo sepa.
Venecia, 1729. Una presencia oscura e inquietante se esconde en sus calles.
Al amanecer de un tórrido día de verano, el cuerpo sin vida de un hombre aparece en el Puente de las Agujas. Una nota sujeta con un estilete clavado en el pecho del cadáver lleva inscrita una sola palabra: «Canaletto». En el cuello, dos heridas demasiado irregulares para ser causadas por un arma blanca sugieren más bien una mordedura de animal, pero ¿qué animal podría dejar tales marcas? Mientras Canaletto intenta esclarecer el misterio, se declara un terrible incendio, en el que pierde la vida alguien muy cercano al pintor, y que parece llevar la firma inconfundible de una persona a quien Canaletto conoce bien y que parece haber regresado del pasado para derramar más sangre en la ciudad.
Teresa cumple años dos veces cada año: una con mamá y otra con papá; una en Madrid y otra en Benidorm. Cosas de tener padres divorciados. En Madrid siempre es lo pasa mejor, con sus amigas del colegio, pero este año en Benidorm le espera una sorpresa: su padre, Daniel, la llevará a bucear. Y ese día en la Cala de los Amarillos, con Teresa sonriendo en el agua, pasará algo que lo cambiará todo.
En Abril o nunca acompañamos a Daniel tras ese día clave, y recorremos con él una crisis de los cuarenta marcada por la culpa, la posibilidad de un nuevo amor, la amistad en la madurez, la noche hortera de Benidorm, los foros de internet y sus teorías conspiranoicas y, una y otra vez, ese día en la Cala de los Amarillos que vuelve como una obsesión: la de viajar en el tiempo para cambiar el pasado.
Juan Gómez Bárcena demuestra nuevamente que es un «un extraordinario constructor de novelas y uno de los narradores españoles más talentosos de su generación» (Juan Marqués, La Lectura) con su historia más humana, en la que hace un tierno retrato de la paternidad, explora la masculinidad tradicional y las consecuencias del trauma, e invita al lector a dejarse sorprender por un originalísimo y audaz juego literario.