Madrid, 1999. Desde que las protagonistas de Siete agujas de coser se reunieron por primera vez en El Cuarto de Costura, sus vidas han cambiado mucho. Algunas han cumplido sueños que creían imposibles de alcanzar y otras han logrado deshacerse de aquello que no les hacía libres ni felices. Sin embargo, ante la llegada de un nuevo curso, el pasado vuelve con fuerza para sacudir los cimientos de todo lo que han conseguido y para mostrarles que, aunque sigan el patrón al dedillo, cada día es una oportunidad para cambiar.
Una vez más, será en la amistad entre mujeres donde encuentren las respuestas para enfrentarse a los secretos, a la maternidad y al amor inesperado...
En cada una de ellas podemos ver un reflejo de nosotras mismas. Al fin y al cabo, es en ese hilo invisible que nos une donde se encuentra la clave de la costura y de la vida: lo importante no es la primera ni la última puntada, sino el resultado de todas.
Desde hace casi un siglo, Biloxi es conocida por sus playas, complejos turísticos e industria pesquera. Pero también tiene un lado oscuro. Esta ciudad de Mississippi es además famosa por el crimen y la corrupción: desde el juego, la prostitución y el contrabando hasta el narcotráfico y los asesinatos a manos de sicarios. Un pequeño grupo controla la actividad criminal y se rumorea que muchos de ellos son miembros de la mafia del sur, conocida como mafia Dixie.
Keith Rudy y Hugh Malco, amigos de la infancia e hijos de familias inmigrantes, crecieron en Biloxi durante los años sesenta, hasta que en la adolescencia sus vidas siguieron direcciones diferentes. El padre de Keith se convirtió en un legendario fiscal decidido a «limpiar la costa». El de Hugh llegó a ser el jefe de la red criminal clandestina de Biloxi. Keith decidió estudiar Derecho y seguir los pasos de su padre. Hugh prefirió trabajar en los clubes nocturnos del suyo.
Las dos familias se dirigen directas hacia un decisivo enfrentamiento, que tendrá lugar en un tribunal... y en la que la vida de todos estará en la cuerda floja.
Aurora de la Torre sabe que volver a Pagosa Springs, un sitio plagado de recuerdos agridulces, no va a ser fácil, pero refugiarse en una pequeña ciudad entre montañas podría ser la cura perfecta para su corazón roto. Y comerse con los ojos a su casero, que vive a escasos metros, tampoco le viene mal... Solo que Tobias Rhodes no fue realmente quien le alquiló el apartamento, sino que fue su hijo, Amos.
Al principio, Rhodes, un gruñón que desconfía de los extraños y que haría lo que fuera por cuidar de los suyos, se mantiene alejado de Aurora. Pero conforme los días se convierten en semanas, y estas se llenan de rutas a través de la naturaleza y confesiones a la lumbre de una hoguera, lo que comienza siendo una amistad irrompible no tarda en florecer en un amor de los que solo se encuentran una vez en la vida.