El gran maestro irlandés deslumbra con esta joya entre la memoria y la guía íntima de Dublín y sus artistas. La alquimia del tiempo posee tantas capas y es tan rica emocionalmente, tan ingeniosa y sorprendente como cualquiera de sus mejores novelas. Para Banville, nacido y criado en un pequeño pueblo cerca de Dublín, la ciudad fue al principio un espacio apasionante, un regalo y, también, el lugar donde vivía su querida y excéntrica tía. Sin embargo, cuando llegó a la mayoría de edad y se instaló allí, se convirtió en el habitual telón de fondo de sus insatisfacciones, y de hecho no tuvo un papel propio en su trabajo hasta la serie de Quirke, escrita como Benjamin Black. Aquella fascinación infantil permaneció oculta en algún lugar de su memoria. Pero aquí, mientras nos guía por la ciudad, deleitándose con su historia cultural, arquitectónica, política y social, Banville saca a la luz los recuerdos unidos a lugares y momentos formativos más importantes. El resultado es un tour maravilloso por Dublín, un elogio tierno y poderoso a una época y un lugar que dieron forma a «un artista adolescente».
1935. La llegada de Gardel a Puerto Rico causa un sorprendente revuelo. El Zorzal Criollo enamora a los isleños con su cálida y melancólica voz hasta que su exitosa gira se ve interrumpida por un intempestivo problema de salud. El azar caprichoso elige a Micaela Thorné, una mujer negra descendiente de una estirpe milenaria de curanderas, como la encargada de velar amorosamente por sus cuidados. Durante los veintisiete días que pasan juntos, vivirán un intenso y fogoso romance. Micaela quedará rendida ante los encantos de un hombre que le cuenta sobre mundos que ella desconoce: le habla con la misma
pasión que vuelca en sus tangos sobre la verdad de sus orígenes, su vida en Nueva York, sus ascensos y descensos en la consolidación de su fama.
Dos vidas dispares unidas por la pasión, dos mundos que se entrecruzan siguiendo razones inexplicables. La amante de Gardel es una entrañable y conmovedora novela sobre los motivos del corazón que la razón no entiende y los azarosos designios del destino.
De noche, sobre los posos del café llora, con la mirada hacia Oriente. La boca inocente y flácida, como una flor monstruosa. En breve la luna joven y sutil sustituirá al alba resplandeciente. ¡Cuántas peinetas y anillos te regalaré! La joven luna entre las ramas no protegerá a nadie. ¡Cuántos brazaletes, cadenas y pendientes te regalaré! ¡Como bajo una pesada crin las brillantes pupilas relucen! ¿Tus acompañantes están celosos? ¡Los caballos purasangre son veloces! a amiga reúne las poesías que Marina Tsvietáieva dedicó a la escritora y crítica de arte Sofía Parnok: un grito embriagado de pasión, lamento y desdén.