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EN EL CASTILLO DE ARGOL (BOL)

En el castillo de Argol es un particular homenaje que Julien Gracq rinde a la novela gótica y al Parsifal de Wagner, considerado por el autor como una indagación en la parte demoníaca que tiene todo mito de redención, en la doble naturaleza de todo salvador: «Seréis como dioses, conocedores del bien y del mal». Así, rodeado por tormentas, mares amenazadores y bosques siniestros, Albert, último heredero de una familia noble, llega a su casa solariega de Argol, en la inhóspita Bretaña. Su retiro espiritual se verá pronto roto por la llegada de Herminien, su mejor amigo, y de una extraña muchacha llamada Heide, poseedora de una belleza tal que «antes incluso de que fuera percibida, era sentida como única». El triángulo amoroso está formado y el escenario dispuesto para un intenso drama.
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EN EL CAMINO (CM BI)

En el camino, un libro que fue la biblia y el manifiesto de la Generación Beat, se ha convertido en una novela de culto y en un clásico de la literatura norteamericana. Con un inconfundible estilo bop, que consiguió para Kerouac el título de heredero de Charlie Parker, en esta novela se narran los viajes enloquecidos, a bordo de Cadillacs prestados y Dodges desvencijados, de Dean Moriarty (el mítico hipster, el héroe de todos los beatniks: «un demente, un ángel, un pordiosero») y el narrador Sal Paradise, que recorren el continente, de Nueva York a Nueva Orleans, Ciudad de México, San Francisco, Chicago, y de ahí a Nueva York de nuevo. Alcohol, orgías, marihuana, éxtasis, angustia y desolación: el retrato de una América subterránea, auténtica y desinhibida, ajena a todo establishment. Una crónica cuyos protagonistas, en la vida real y en el libro, fueron Jack Kerouac (Sal Paradise), Neal Cassady (Dean Moriarty), Allen Ginsberg y William Burroughs.
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EN EL BOSQUE (ILUSTR.) (ZORRO)

El bosque era el lugar al que me gustaba escapar en mi niñez y mi adolescencia; aquél era mi lugar. Allí aprendí que la oscuridad brilla, más aún, resplandece; que los vuelos de los pájaros escriben en el aire antiquísimas palabras, de donde han brotado todos los libros del mundo...» Así comienza este singular relato, un texto de fabulación y poesía, extraído del discurso que la escritora barcelonesa, Ana María Matute, pronunció en 1996 con motivo de su ingreso en la Real Academia de la Lengua Española.
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