In her second story collection, Sittenfeld shows why she’s as beloved for her short fiction as she is for her novels. In these dazzling stories, she conjures up characters so real that they seem like old friends, laying bare the moments when their long held beliefs are overturned.
In “The Patron Saints of Middle Age,” a woman visits two friends she hasn’t seen since her divorce. In “A for Alone,” a married artist embarks on a creative project intended to disprove the so-called Mike Pence Rule, which suggests that women and men can’t spend time alone together without lusting after each other. And in “Lost but Not Forgotten,” Sittenfeld gives readers of her novel Prep a window into the world of her beloved character Lee Fiora, decades later, when Lee attends an alumni reunion at her boarding school.
Hilarious, thought-provoking, and full of tenderness for her characters, Sittenfeld’s stories peel back layer after layer of our inner lives, keeping us riveted to the page with her utterly distinctive voice.
Es un relato en el que se presentan unos cuantos personajes singulares en circunstancias singulares"
Aaron Greidinger, conocido familiarmente como Tsutsik se encuentra sentimentalmente implicado con cuatro mujeres: Betty, que admira su talento; Celia, mujer casada, mayor que el; Tekla, muchacha campesina que trabaja como mucama en su departamento; y Dora, la marxista, una antigua pasión, con la que se reconcilia la víspera de su viaje a la Unión Sovietica.
Un día de primavera redescubre su pasado en la persona de su compañera de juegos de la infancia, Shosha, que todavía es una joven inocente... El posterior destino de Tsutsik y Shosha, revelado en un epílogo en Israel, corona esta maravillosa saga de imprevisibilidad humana, autoengaño y humor en medio de la tragedia.
En el invierno de 1990, fracasado su proyecto para una película sobre Rossini, Robert Altman abandona Italia. Pide algo para leer en el avión, su secretaria le da varios libros de Raymond Carver y, cuando llega a los Estados Unidos, Altman tiene la certeza de que allí hay otra película. Absolutamente fiel al estilo (a una visión de América, de unos tiempos y de una manera de vivir) y libre con respecto a la letra, las formas, los personajes, Altman dialoga con Carver, entrelaza y combina historias, mueve las figuras de un relato a otro, estructurando, a su manera, la novela que Carver escribiera con sus cuentos.