María Elena ha dedicado toda su vida a servir en casas de gente influyente y poderosa de El Salvador. Una mañana en que acude a uno de estos hogares, se encuentra con que no hay nadie para recibirla. Detrás de lo que parece ser un secuestro se oculta algo más grave de lo que María Elena ya no podrá escabullirse, y que afectará gravemente a su propia familia. A la vez que se enfrasca en una búsqueda desesperada, contraviniendo las advertencias de su hija Belka, María Elena echará mano de El Vikingo, un viejo exluchador profesional convertido en torturador que tiempo atrás fue su pretendiente. Todos ellos, duramente golpeados por las consecuencias de una interminable guerra civil, se debaten para dar con el paradero de los desaparecidos y alcanzar su propia redención en el epicentro de una nación a las puertas de enfrentarse a un último round.
El presidente Lorenzo Terán, un hombre bueno pero abúlico. Su intrigante jefe de Gabinete, Tácito de la Canal. Su calculador secretario de Gobernación, Bernal Herrera. Mondragón von Bertrab, el severo secretario de Defensa, portavoz de un terrible secreto. El jefe de la policía, Cícero Arruza, que no tiene enemigos porque los ha matado a todos. Y dominándolo todo, María del Rosario Galván, operadora política y sexual suprema que un día le dice a su joven amante, Nicolás Valdivia: «Tú serás presidente de México».
«[...] Nunca había estado Ursúa en mejores condiciones para emprender una aventura, más vigoroso, más dueño de su voluntad y de su lenguaje, y nunca, sin embargo, empezó a sentirse tan lejos del deseo de viajar, de iniciar campañas guerreras, de cabalgar persiguiendo sueños tras las montañas. [...] Cuando ya se sentía a las puertas del tesoro soñado por años, un tesoro más inmediato y deleitable lo había envuelto en sus redes, y si estuviera todavía a su lado Juan de Castellanos, tal vez el poeta habría dicho que la guerra y el amor se estaban disputando el corazón de Ursúa, y que siendo divinidades igualmente poderosas, era comprensible que el resultado fuera una invencible inmovilidad.»