Julia nos lleva a traves de sus recuerdos a lo largo de una noche de insomnio: los de Julita, tratando de encontrar el sentido de su infelicidad, de sus miedos y de sus más profundos anhelos. En sus páginas, la autora nos presenta a la protagonista como un personaje mítico que encarna el dolor y la búsqueda de una joven que descubre el desencanto de la madurez. Con una prosa sutil y precisa, cargada de simbolismos, se nos revela el pasado de esta alma gris y silenciosa, marcado por una complicada relación con su madre, por la muerte de su hermano y por una absoluta soledad. ‘Julia’ es un reflejo de la angustia del crecimiento, de los primeros deseos, del desconcierto que nos aflige cuando despertamos a la vida adulta.
Airstrip One, Londres, año 1984. Julia Worthing trabaja como mecánica en el Ministerio de la Verdad. Gobiernan el Partido y su líder, el Gran Hermano. Julia infringe las reglas con frecuencia, pero también coopera con el régimen cuando le conviene. Sabe cómo sobrevivir en un mundo de vigilancia constante. Pero cuando se siente intrigada por un colega, Winston Smith, todo a su alrededor se desmorona.
Julia, nos muestra 1984 desde una nueva perspectiva. Subversiva, sagaz y tremendamente cautivadora, va más allá de la conocida historia de Winston Smith y enseña cómo es para las mujeres sobrevivir en el mundo feroz de Gran Hermano.
«Ninguna de las dos tiene nada que decir; tú, porque no te comunicas, y yo, porque no escondo nada», le dice Marianne Dashwood a su hermana mayor Elinor en uno de los pasajes más célebres de Juicio y sentimiento (1811), la primera novela que consiguió publicar Jane Austen. Lo no dicho, el secreto deliberado o impuesto, la verdad oculta y la mentira, el pacto de silencio dictado por la lealtado la piedad, son en efecto los temas principales de esta novela que traza un cuadro tan hilarante como patético de las desventuras de dos hermanas casaderas, hijas de gentry pero apartadas -en su condición de muejeres- de la fortuna familiar.