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ESE IMBECIL VA A ESCRIBIR UNA NOVELA

«Cerrar un círculo, otro círculo. De eso se trataba, ¿no?, de cerrar círculos». Un escritor que curiosamente responde al nombre de Juan José Millás recibe el encargo del periódico en el que colabora para escribir el que, cree, puede ser su último reportaje. Por ello debe pensar con cuidado el tema que sirva de broche de oro a toda una carrera. La búsqueda del reportaje perfecto despierta en su interior el recuerdo de un episodio de su pasado, envuelto en la niebla entre la realidad y lo imaginado, que lo sitúa frente a una parte de su vida olvidada en el devenir de los años. ¿Qué ocurrió con el director de la sucursal del Banco Hispano Americano al que fue a visitar una mañana de su infancia junto a su madre? ¿Y con su amigo de la universidad, Alberto? Juan José Millás aborda en esta historia, pertida y honda al tiempo, el misterio de la identidad, los límites de la ficción y el poder de la literatura para dar forma a lo real. Ese imbécil va a escribir una novela supone un salto mortal de Millás como narrador, que juega con el lector en estas páginas como un ilusionista, un mago de la palabra, un deslumbrante prestidigitador.
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ESE MONTON DE ESPEJOS ROTOS

El relato deslumbrante de una vida que es memoria de México y de su fascinante literatura. Tras la saga dedicada a sus orígenes llamada no sin ironía «Una familia ejemplar», Gonzalo Celorio habla de sí mismo, y nos entrega unas memorias deslumbrantes que son también una gran obra literaria. Asistimos en primera persona a la vida privada y la vida pública, a su vocación literaria, su formación intelectual, sus tareas institucionales como maestro, académico, editor, difusor de la cultura… pero a la vez, en una magnífica estructura zigzagueante, a su vida más íntima: «Cuando visitaba con enfermiza asiduidad el Bar León para oír música guapachosa, los parroquianos del lugar no podían creer que yo fuera un “respetado” profesor universitario que además ejercía determinadas funciones académico-administrativas, mientras que mis alumnos y mis colegas de la facultad, salvo casos excepcionales, no imaginaban que, al salir del aula tras dar mi “docta” clase o de mi oficina después de haber cumplido con mis obligaciones burocráticas, me apresurara a recorrer semejantes antros del centro histórico de la ciudad». Están aquí pues sus exultantes pasiones: la palabra, la literatura, el teatro, la música popular, la fiesta, la celebración, los rituales domésticos, el barroco, la arquitectura, el magisterio, la amistad, el amor y sus simulacros.
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ESE TIEMPO QUE TUVIMOS POR CORAZON

Una maestra llega a la escuelita y varias vidas cambian. La de esa decena de chicos siempre con ganas de galletitas y gaseosa, que van del garabato a la letra, de los botones de colores a las cuentas matemáticas, de los piedrazos a la poesía. La de Dylan, que un día se asoma desafiante desde el techo. Y la de ella misma, que apenas recibida ha migrado desde un pueblo del interior y completa su salario como moza. De lejos, la Ciudad parece un castillo. De cerca, es una fortaleza inexpugnable. En ese ida y vuelta, clase a clase la Seño va transformándose. Los chicos crecen, las adolescentes se convierten en madres y Dylan, que rescató a un cachorro de morir ahogado y dio de comer en el pico a un pichoncito, busca sosiego a su profundo dolor de niño que ha caído de su propio nido. Con humor, ternura y una prosa delicadísima, Marie Gouiric nos conmueve desde la primera a la última página y hace que nos preguntemos quién aprende y quién enseña una vez que alguien se entrega de corazón a los demás.
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