Seiya Hayashi es un reconocido neumólogo que padece una extraña enfermedad respiratoria de la que no se conoce cura y que acabó con la vida de su padre cuando era niño. Por prescripción médica, regresa al pueblo en el que nació y, con la ayuda de su madre, monta una clínica de medicina de familia.
Adaptándose poco a poco a su nueva rutina, Seiya reconectará con personas de su juventud, conocerá a los nuevos habitantes, recuperará recuerdos perdidos y volverá a encontrarse con su primer amor, Hotaru, de la que no ha sabido nada desde que se marchó repentinamente del pueblo sin despedirse. ¿Podrá esta nueva vida sanar a Seiya y ayudarle a resolver las incógnitas de su pasado?
Hay un centro para mayores llamado Hotel Abuel. Lo frecuentan seis abuels que se juntan para pasar el rato, repiten frases e historias todo el tiempo y no se acuerdan de lo que comieron el día anterior (un kebab, por ejemplo). A pesar de tener más de sesenta y cinco años, adoptan costumbres millennials y Gen Z: hacen streams, se montan películas en su cabeza, tienen su punto gamer, adoran el chisme y, sobre todo, a pesar de su irrefrenable melancolía, desean gustar a los demás.
Damián huye de dos asesinos que lo persiguen en una solitaria carretera en el desierto. Logra eludirlos pero su automóvil se está quedando sin gasolina. A la distancia descubre un hotel que por fuera parece abandonado. Llama a la puerta y lo recibe Mercedes, una hermosa rubia quien lo invita a pasar. Por dentro el hotel es espectacular: cada detalle está cuidado a la perfección, pero hay algo sombrío que se esconde entre sus paredes y pasillos. Damián cree escuchar voces que mencionan su nombre, aunque las atribuye al estrés y su cansancio.
Nuestro angustiado protagonista vive una experiencia aterradora cuando intenta marcharse al día siguiente y suceden cosas inexplicables que se lo impiden. De pronto, Damián quedará atrapado en este lugar que cambia, que susurra, que nos hace dudar si está viviendo una pesadilla o si todo es producto de sus alucinaciones.