«El mejor escritor de thrillers vivo.»Ken Follett El señor Atlee, un hombre mayor y muy enfermo, vive solo en la casa familiar de Clanton, Mississippi. Había sido un juez temido y apreciado que había estado por encima de la ley y la política local durante cuarenta años. Ahora casi se ha vuelto un recluso. Al ver de cerca su fin, el juez Atlee manda llamar a su hijo Ray, un profesor de Derecho en la Universidad de Virginia, para acordar los detalles de la herencia. Su hijo se encamina, reticente, hacia el sur, pero el encuentro familiar no tiene lugar. El juez muere demasiado pronto. Y con ello, deja tras de sí un secreto sorprendente que solo llega a conocer Ray. Y quizá alguien más.
«Yo digo que la vida perfectamente puede estar hecha de la misma materia de las películas.»
Cuando al poblado llega una de Marilyn Monroe, Gary Cooper o Charlton Heston, en casa de María Margarita se juntan las monedas exactas para una entrada y la mandan a ella a verla. Debido a su talento especial para contarlas como si fueran «en tecnicolor y cinemascope», al poco tiempo todo un público la espera impaciente tras cada proyección.
«Comencé a fijarme en detalles que la mayoría pasaban por alto: el modo acanallado de pintarse los labios de la rubia amante del mafioso, algún tic casi inadvertido del pistolero en los instantes previos al saque, la forma en que los soldados encendían el cigarrillo en las trincheras para que el enemigo no viera el resplandor del fósforo.»
Tan sencilla como poderosa, esta novela encierra un homenaje al arte de narrar historias, al tiempo que traza la mágica historia de los cines en los pueblos en sus tiempos de esplendor y decadencia.
La insoportable levedad del ser narra una extraordinaria historia de amor, es decir, de celos, sexo, traiciones, muerte y, también, de las debilidades y paradojas de Teresa, Tomás, Franz y Sabina, cuyos destinos se entrelazan irremediablemente. Los celos de Teresa hacia Tomás, el terco amor de éste por ella junto con su irrefrenable deseo de otras mujeres, el idealismo de Franz, amante de Sabina, y la necesidad de Sabina de perseguir una libertad que sólo conduce a una insoportable levedad, se con convierten en una reflexión sobre los problemas filosóficos que afectan a nuestra existencia.
Una historia estremecedora y verídica sobre el exilio y la violencia
Setenta años después de ocurridos estos hechos reales
pero olvidados, Laura Restrepo rastreó la pista de un grupo
de náufragos sometidos durante nueve años a las más duras
pruebas de supervivencia, entre ellas una extraña guerra a
muerte en la cual nunca llegan a verle la cara a sus enemigos.
Entrevistó a los familiares de los sobrevivientes e investigó en
los archivos de la Armada mexicana y de la norteamericana,
en viejas cartas de amor, en los decires y recuerdos de los vecinos
de varios pueblos de México. El resultado es esta aventura
fantasmagórica, surrealista y en buena medida inútil, pero, pese
a todo, conmovedoramente heroica. Escrita durante los años de
exilio político de la autora en México, La Isla de la Pasión habla de
lejanías y aislamiento pero también de la dulce posibilidad
del regreso, y se convierte en una metáfora de todas las
formas del exilio.
Hölderlin, Kleist, Nietzsche, tres personajes extraordinarios por lo que el autor sentía un profundo apego. Su inquietud vital los aleja de la contención de Goethe decidido a autoconstruirse: La fórmula para la vida según Goethe es la representada por el círculo: un alinea cerrada, la redondez absoluta que abarca toda existencia, el eterno retorno a uno mismo.