¿Qué precio hay que pagar para dar una vuelta de timón y decidirse a vivir los propios sueños?
Aunque Pablo Simó quiere construir la torre de sus sueños, se limita a dibujarla: hace veinte años que trabaja en un estudio de arquitectura que no puede o no quiere dejar. Veinte años son también los que lleva casado con Laura, a quien solo lo unen la costumbre y una hija típicamente adolescente.
Cuando una joven llegue inesperadamente al estudio buscando a Nelson Jara, comenzará a revelarse la trama en la que Simó está implicado junto a su jefe y una compañera de trabajo. La aparición de la muchacha y las derivaciones de ese hecho del pasado abrirán una grieta en la precaria estabilidad del arquitecto, que verá derrumbarse una a una las certezas que lo sostenían.
Hace seis meses que la abuela Carmen se abrió las venas en la bañera, y nadie ha sabido aún por qué. Ahora, sus cuatro nietas vuelven a la casa del pueblo en la que murió y que han heredado.
Lis se está recuperando de una crisis que sufrió allí mismo y solo quiere vender la casa y pasar página. Su hermana Erica sueña con organizar retiros espirituales y paseos botánicos. Olivia, prima de Erica y Lis y la mayor de las nietas, es cardióloga y busca en cada cajón alguna pista que ayude a explicar el final de la abuela. Por su parte, Nora, la hermana desastre, se plantea dejar que su camello utilice la casa como almacén para su mercancía.
Cuatro mujeres jóvenes y un legado común por descifrar: ¿una casa o una maldición que corre en los genes?
Al principio de la Segunda Guerra Mundial, tras la invasión nazi de Holanda, Janny y Lien Brilleslijper, dos hermanas judías, se unieron a la Resistencia. Escaparon de la ciudad hacia una casa perdida en medio del bosque que con el tiempo se convirtió en un lugar estratégico para la Resistencia y en un refugio para otros muchos perseguidos. No obstante, al año fueron detenidas y conducidas al campo de Westerbork, donde conocieron a Ana Frank y a su hermana Margot. Las cuatro juntas fueron trasladadas a Auschwitz, donde Janny y Lien cuidaron de las hermanas Frank durante los últimos días de su vida. Casi setenta años después, cuando la escritora Roxane van Iperen se trasladó a vivir al campo, descubrió por casualidad el extraordinario pasado de la casa que acababa de comprar y el destino de las hermanas Brilleslijper. Decidió entonces dedicar seis años de su vida a desenterrar el pasado y dar testimonio del valor de estas dos extraordinarias mujeres unidas por la tragedia.