En los veinticuatro relatos que componen este volumen, Murakami introduce elementos fantasticos y oniricos, mezcla con calculada ambigüedad el sueño y la vigilia, se sirve de referentes como el jazz o permite que los cuervos hablen, pero, sobre todo, crea personajes inolvidables, enfrentados al dolor o al amor, o vulnerables y necesitados de afecto. Basta un detalle nimio para que algunos de esos personajes se suman en la melancolia tras atisbar de pronto el lado oscuro que ocultan los actos cotidianos. Unos, como el protagonista de «El septimo hombre», intentan superar, muchos años despues, la perdida de su mejor amigo, acaecida en la infancia; otros sienten el impulso de pasear por el zoologico los dias de fuerte viento. Preparar la comida puede ser la excusa perfecta para desentenderse de los problemas ajenos, como en «El año de los espaguetis», pero a veces la realidad se impone, como en «Hanalei Bay», donde una madre acude a recoger el cadaver de su hijo surfista tras morir atacado por un tiburon. En «Viajero por azar» la casualidad propicia la reconciliacion entre un hermano y una hermana, enemistados durante diez años, y en «El espejo», un vigilante nocturno narra su terrorifica experiencia con un fantasma.
Durante treinta años, los habitantes de Little Tall Island han esperado averiguar qué pasó durante el extraño día -el día del eclipse total- en que murió el marido de Dolores Claiborne.
Ahora la policía quiere averiguar qué pasó ayer, cuando la rica mujer para la que Dolores hacía las tareas domésticas, una mujer postrada en la cama, murió repentinamente. Sin otra opción más que hablar, Dolores presenta su conmovedora confesión.
Revela los lazos extraños y terribles a que la han obligado sus secretos.
Revela las abominables consecuencias de un feroz amor maternal.
Revela la ira silenciosa que puede llenar de odio el corazón de una mujer.
Solo Stephen King podría haber imaginado y escrito esta novela, y lo demuestra abriendo de par en par las intimidades más oscuras y los pecados más despreciables de los hombres y las mujeres de un enquistado pueblo de Maine, guiando al lector parla vida subterránea de un municipio de imagen impecable.
«Una novela honesta y escaofriante.» ChicagoTribune
Transcurre una apacible tarde de verano en Wentworth, Ohio. Como es habitual, en la soleada calle Poplar todo es normal: el chico de los periódicos los reparte en bicicleta, los niños juegan en las aceras, las barbacoas se preparan en los jardines y patios. Lo único extraño es la furgoneta roja que hay aparcada en una esquina. El misterioso vehículo no tardará en ponerse en marcha... y con él se desencadenará una atroz matanza. Cuando la noche caiga, los supervivientes del vecindario se encontrarán e n un mundo pavoroso donde cualquier cosa es posible, en particuIar la macabra posesión de las mentes y de los cuerpos.
Cesarea. Caballo de Troya 5: no apto para cardíacos. Así lo define el autor. Tras seis años de justificado silencio (no se pierda el prólogo), J. J. Benítez reanuda la obra por la que, probablemente, será recordado.De la mano del mayor norteamericano, el lector soñará, cabalgará por la Palestina del año 30, sufrirá, se emocionará... Descubrirá, por ejemplo, entre más de dos mil datos, la verdadera personalidad de algunos de los personajes que rodearon a Jesús de Nazaret. ¿Imaginó que Poncio Pilato fue en realidad un demente?Cesarea. Caballo de Troya 5, un relato vibrante, meticuloso y concienzudo, le abrirá las puertas de un mundo silenciado por los evangelistas.Sea creyente o no, de algo puede estar seguro: este libro le marcará para siempre.Y un consejo: no se alarme cuando alcance el final. J. J. Benítez es así...
Si no es fácil describir los siete anteriores volúmenes de la serie «Caballo de Troya», la octava entrega Jordán supera todo lo imaginable. No se esfuerce. Su imaginación se quedará corta. En Jordán, usted quedará atrapado, y arrastrado por las sorpresas. Nadie, hasta hoy, ha narrado con tanto detenimiento el supuesto «bautismo» de Jesús de Nazaret. Nadie se había atrevido a relatar, con semejante crudeza, lo que pudo ocurrir en aquella histórica jornada, en uno de los afluentes del río Jordán. ¿Sabía que el Maestro nunca se retiró al desierto, y que no fue tentado por el diablo? Nunca, tanto, le parecerá tan poco.
De entre el Himalaya de genio que forma la poesía francesa desde Gérard de Nerval a Paul Valéry, en la que se cuentan, entre otros, nada menos que Baudelaire, Verlaine o Rimbaud, probablemente sea Stéphane Mallarmé (1842-1898) en el que se den mayores sutileza, musicalidad, concentración formal, manejo del matiz, elegancia y secreta oblicuidad. El presente volumen reúne una imprescindible muestra de sus poemas, entre los se podrán hallar tesoros como «El Azur», «La carne es triste…», «La siesta de un fauno» o «Herodías», en palabras de Antonio Martínez Sarrión –autor de la selección y de esta admirable versión en castellano–, «la pieza mayor de Mallarmé…
monumento al Mito, a la Belleza, a la Muerte, a la Liturgia y a la Esterilidad».