A través de una rigurosa investigación de los dos grandes escritores de la novela rusa, León Tolstói y Fiódor Dostoievski, George Steiner analiza, con preclara sabiduría crítica, dos tradiciones literarias seculares: la de la épica, que abarca un largo recorrido vital desde Homero hasta Tolstói, y la de la visión trágica del mundo, cuya continuidad se desarrolla desde Edipo Rey hasta El rey Lear y Los hermanos Karamázov.
Dos visiones opuestas de Dios y del mundo sirven a Steiner para ir esclareciendo la evolución de la novela europea y norteamericana a través de sus figuras más relevantes, porque solo usando los superlativos, las grandes obras maestras, podemos llegar a entender la esencia de la novela, tan empañada de dogmatismos cerrados y limitadores.
Un hombre que bordea los cuarenta años ve a su madre decaer a causa de un vertiginoso Alzheimer. Ese caso y el de otros seres queridos que padecen estados de conciencia alterados y experiencias cercanas a la muerte lo llevan a preguntarse, de manera radical, por el funcionamiento de la mente humana, por los mecanismos tras los delirios, los olvidos y las alucinaciones.
Su meditación, apuntalada con lecturas que lleva a cabo con devoción –Oliver Sacks, principalmente, y también Carlos Castaneda y otros exploradores del cerebro humano–, da por resultado un relato tan insólito como fascinante, una búsqueda personal sobre las fronteras entre la ciencia, la ficción y las formas de la realidad.
Cristian Geisse Navarro despliega en esta novela una escritura veloz y a menudo cómica para trazar personajes y episodios indelebles. Tu enfermedad será mi maestro renueva las credenciales que lo sitúan como uno de los fabuladores más singulares e imprevisibles de la literatura chilena actual.
Esta obra reúne, por primera vez, Cinco meditaciones sobre la belleza y Cinco meditaciones sobre la muerte, es decir, sobre la vida, dos libros canónicos en el pensamiento del autor francés. El primer volumen constituye un breve pero intenso diálogo entre la estética occidental, fundamentalmente la renacentista, y la estética oriental, en especial la china, que nos adentra en el misterio de la belleza como luz y como espíritu. Es la belleza lo que, en estos tiempos de miserias, de violencia y de catástrofes naturales, se sitúa como oposición al mal, en el otro extremo de una realidad a la que debemos hacer frente. Por su parte, en el segundo volumen el autor indaga en la dualidad que integran la muerte y la vida para mostrarnos un «doble reino de la vida y de la muerte»; en él, la primera, elevada a su más alta dimensión, supera y engloba a la segunda. Así, François Cheng no pretende en esta obra darnos un «mensaje» sobre la vida después de la muerte ni elaborar un discurso dogmático, sino ofrecer su testimonio de una visión de la «vida abierta».