La convivencia con los vecinos no siempre es tarea fácil… Puedes elegir tu casa, pero no quién vive al lado… En Shelley House, las paredes tienen oídos y están unidas a un grupo variopinto de entrometidos desconocidos que se odian y no se hablan entre ellos. Un libro divertido y hermoso sobre el poder devastador que los secretos pueden tener en nuestras vidas y las múltiples maneras en que la comunidad puede ayudarnos a sanar. Descubre esta historia dulce y conmovedora que explora cómo un grupo de desconocidos puede finalmente convertirse en una comunidad, ¡y quizá resolver un crimen y evitar una demolición!
Leer el Tao es retornar a lo esencial: recordar que en lo pequeño está lo importante y que lo más sabio no siempre se dice en voz alta.
Cuanto más tratamos de controlar nuestra realidad, menos la comprendemos: cerca de esa idea se agazapa el núcleo de la filosofía taoísta, que no tiene como objetivo el poder, los bienes o la fama, sino la virtud de quien vive en armonía con su entorno.
El Tao nos permite ver que el equilibrio no surge al imponer, sino al integrar: una idea que parece ahora más importante que nunca. Frente a la polarización creciente, esta llamada a la serenidad, la observación y la integración de los contrarios se convierte en una forma de resistencia serena frente al caos.
Caleb no es un chico corriente. Ha tenido una vida complicada, quizá por las habilidades especiales que lo convierten, a sus ojos, en un monstruo. El destino lo ha llevado a trabajar para gente de moral dudosa, a hacer cosas que le han manchado las manos y el alma.
Entonces, una de sus misiones se complica y se le asigna vigilar a Victoria, una humana tan normal como cualquier otra, con un trabajo rutinario, un apartamento pequeño y un gato extraño.
Debería ser el trabajo más fácil del mundo, pero termina teniendo que elegir entre el mundo que conoce y la única persona que alguna vez le ha importado.
Y tú, ¿serías capaz de enamorarte de alguien que desconoce el significado del amor?