Ariah Erskine se despierta el 12 de junio de 1950 entre mullidas almohadas, toallas bordadas y el suave arrullo de las cataratas del Niágara, donde se ubica su hotel. Es el primer día de lo que espera que sea una magnífica luna de miel con su marido. Pero al otro lado de la cama solo encuentra un lugar vacío. Tras unos días de afanosa búsqueda, la joven acepta que es ahora la viuda de un suicida y trata de rehacer su vida.
Hallará consuelo en Dirk Burnaby, que se convertirá en su segundo marido, y se establecerá con él en una casa cerca de las cataratas. Con el nacimiento de sus tres hijos, el retrato de familia feliz parece estar al completo, pero las aguas del Niágara aún no se han calmado y, con el tiempo, volverán a reclamar a sus víctimas.
Han llegado las vacaciones a la Escuela Corazón y eso significa una cosa: ¡es hora de visitar Villa Prisma!
El pueblo de las brujas está lleno de maravillas, pero también suceden cosas un poco raras: ha aparecido un huevo misterioso lleno de brillibrilli que nadie sabe de dónde ha salido y, además, alguien está haciendo travesuras por todo el pueblo. ¿¡Qué puede estar pasando!?
¡Es hora de que los investigadores mágicos, Nica y Tristán, entren en acción!
¿Te apetece visitar la Escuela Corazón?
Caitlan de Once mata. Echo de Trece desobedece. Vikram de Cuatro miente. Blaine de Nueve calla. Hace diez años que los Clanes asesinaron a casi todos los miembros de la dinastía Yaromir. Hace diez años que someten Magva con violencia y tiranía. Una guerra fría que solo terminará cuando uno de ellos irrumpa en El Zavori para alzarse con el poder. Pero el palacio real está custodiado por unas fuerzas que nadie ha logrado vencer. Ni averiguar exactamente qué son. Marcados por sus terribles decisiones, parece imposible que los caminos de Caitlan, Echo, Vikram y Blaine puedan cruzarse. Sin embargo, el destino ya jugó sus cartas y quizás su alianza sea la última oportunidad que tengan para derrotar a los Clanes y devolverle el trono al príncipe soberano. Aunque maten, desobedezcan, mientan y... griten.